El Perú enfrenta un acelerado envejecimiento poblacional: según los primeros resultados de los Censos Nacionales 2025, las personas adultas mayores ya representan el 14,8% de la población. Esta cifra subraya la urgencia de promover hábitos que preserven la autonomía y la calidad de vida durante más años.
En ese contexto, especialistas destacan la actividad física de bajo impacto como clave para frenar el deterioro funcional. Una disciplina que ha ganado reconocimiento es el Tai Chi Chuan, práctica tradicional china que combina movimientos lentos, respiración consciente y concentración. “El Tai Chi permite trabajar fuerza, equilibrio, coordinación y concentración sin someter al cuerpo a un esfuerzo excesivo. Es una actividad que puede adaptarse a las capacidades de cada persona y contribuir significativamente a un envejecimiento más activo”, señala Alfredo Ishiguro, instructor de Tai Chi Chuan estilo Chen y director de la Escuela Shihei.
La Organización Mundial de la Salud advierte que el envejecimiento saludable no solo implica vivir más años, sino conservar la capacidad funcional que permita mantener la independencia y el bienestar. Entre los beneficios del Tai Chi para personas mayores, Ishiguro destaca cinco. El primero: reduce el riesgo de caídas, al fortalecer el equilibrio, la estabilidad y la coordinación, factores esenciales para prevenir accidentes que son una de las principales causas de lesiones y hospitalización en este grupo etario.
El Tai Chi también estimula las funciones cognitivas: aprender y ejecutar secuencias de movimientos fortalece la atención, la memoria y la coordinación entre cuerpo y mente, ayudando a mantener la actividad mental activa. A esto se suma su impacto en la salud mental, ya que la respiración consciente y la concentración contribuyen a disminuir el estrés, reducir la ansiedad y mejorar el estado de ánimo, aspectos que cobran mayor importancia durante el envejecimiento. Además, esta disciplina favorece la movilidad y la flexibilidad: sus movimientos suaves ayudan a conservar la movilidad articular, promueven una mejor postura y facilitan la realización de actividades cotidianas.
En cuanto al fortalecimiento físico, a diferencia de otras disciplinas, el Tai Chi no exige movimientos bruscos ni genera impacto sobre las articulaciones, por lo que resulta adecuado incluso para personas con limitaciones físicas. Esto permite fortalecer músculos y articulaciones de forma segura. Para Ishiguro, incorporar esta práctica a la rutina semanal no solo favorece la condición física, sino también la confianza y la independencia de los adultos mayores. “Nunca es tarde para empezar. Lo importante es mantenerse activo con una actividad segura, constante y adaptada a las necesidades de cada persona”, concluye.
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