En la cima del volcán Llullaillaco, en la frontera entre Argentina y Chile, un grupo de científicos halló en 2020 a un ratón orejudo andino a unos 6.740 metros de altura. Ese récord superó al del anterior mamífero que vivía a mayor altitud, los pikas de grandes orejas del Himalaya, que habitan hasta unos 6.100 metros. Ahora, un estudio publicado en la revista Science revela las adaptaciones que permiten a este pequeño roedor sobrevivir en un entorno donde las temperaturas están bajo cero y el oxígeno escasea.
El ratón orejudo andino es el único mamífero del que se tiene registro a unos 6.700 metros sobre el nivel del mar, la mayor altitud jamás documentada para esta clase de animales. Durante mucho tiempo se creyó imposible la vida de cualquier mamífero en un entorno tan extremo, pero este diminuto animal desarrolló cambios fisiológicos y genéticos que le ayudan a soportar el frío intenso y la falta de oxígeno. Los investigadores aún desconocen por qué comenzó a habitar lugares tan elevados.
Las adaptaciones del animal le permiten generar calor de manera eficiente en las condiciones gélidas de la cordillera de los Andes, donde no se conoce la presencia de ningún otro mamífero. El ratón orejudo andino vive a unos 6.700 metros, una altitud en la que las temperaturas son bajo cero y el oxígeno es escaso, y su capacidad para resistir estas condiciones lo convierte en un caso único entre los mamíferos.
El ratón orejudo andino es el mamífero que habita a mayor altitud conocido en el planeta. Foto: Marcial Quiroga-Carmona
Este descubrimiento no solo convirtió al ratón orejudo andino en el mamífero que vive a mayor altitud en el planeta, sino que también reveló otra característica sorprendente: puede encontrarse al nivel del mar y en prácticamente todas las altitudes intermedias. Esto le otorga el rango de distribución altitudinal más amplio conocido entre los mamíferos. "La evolución nunca deja de sorprendernos", afirmó Grant McClelland, biólogo de la Universidad McMaster de Canadá y coautor del estudio. "Cualquier ambiente que observemos en la Tierra, incluso aquellos que parecen completamente inhóspitos para la vida, probablemente albergará alguna especie que haya encontrado la forma de sobrevivir y prosperar".
En 2023, varios investigadores hallaron restos momificados de esta especie en la cima de tres volcanes andinos, lo que reforzó la idea de que estos animales viven regularmente en esas elevadas montañas. Para entender cómo resiste condiciones tan extremas, los científicos capturaron 167 ejemplares de ratón orejudo andino entre 2020 y 2023 en distintas altitudes de los Andes centrales. Luego, los estudiaron en un laboratorio bajo temperaturas bajas y con poco oxígeno, comparando la respuesta de los ejemplares de montaña con la de aquellos que viven en zonas bajas.
Los estudios revelan los mecanismos de adaptación a altitudes extremas en los ratones andinos. Foto: Science
Los ratones de gran altitud presentan una capacidad superior para captar, transportar y utilizar el oxígeno disponible, lo que les permite generar suficiente calor corporal incluso cuando el aire contiene apenas el 44% del oxígeno presente al nivel del mar. Además, poseen más mitocondrias —las estructuras celulares encargadas de producir energía— y estas funcionan de manera más eficiente. A diferencia de otros mamíferos adaptados al frío, estos roedores recurren principalmente a las grasas como fuente de energía para generar calor, en lugar de depender de los carbohidratos, una estrategia poco común.
“Básicamente, están utilizando toda su maquinaria metabólica para mantener constante la temperatura corporal”, explicó Jay Storz, biólogo evolutivo de la Universidad de Nebraska-Lincoln y coautor de investigaciones anteriores sobre esta especie. El análisis genético reveló cambios específicos vinculados al metabolismo y la producción de calor, adaptaciones que probablemente hacen posible la vida a altitudes tan extremas como los 6700 metros. Los científicos también detectaron modificaciones genéticas que podrían ayudar al ratón orejudo andino a neutralizar compuestos tóxicos presentes en algunas plantas de alta montaña, uno de los pocos alimentos disponibles en esos ambientes hostiles.
Para Allie Graham, bióloga comparativa de la Universidad de Kansas que no participó en la investigación, 'sobrevivir a una altitud extrema implica mucho más que adaptarse a la falta de oxígeno, por lo que este estudio resulta muy valioso'. Naim Bautista, fisiólogo comparativo de la Universidad de Oklahoma, se preguntó: 'Desde un punto de vista fisiológico, cuanto más pequeño eres, más fácil es perder calor. Si pensamos en un ambiente extremo de gran altitud, donde casi no hay oxígeno, hace un frío intenso y prácticamente no hay alimento, ¿por qué estos animales están allí arriba?'. Los investigadores consideran que estos hallazgos, además de explicar cómo este pequeño roedor desafía los límites de la vida, podrían contribuir en el futuro al desarrollo de tratamientos para enfermedades humanas relacionadas con la falta de oxígeno en los tejidos y órganos.
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