Hace 30 años, Marcial dejó su trabajo en una juguería para asumir el reto de abrir una pequeña ferretería en Lima Este junto a su padre. La idea surgió cuando su padre, que trabajaba en el rubro textil fabricando edredones, decidió invertir sus ahorros motivado por un familiar ferretero. Mientras el padre mantenía su empleo, Marcial se volcó de lleno al negocio. “Yo hacía el 100 % del trabajo. Atendía, cargaba, despachaba, administraba... Hacía de todo. Así empiezan la mayoría de emprendedores, siendo mil oficios, ja, ja, ja”, recuerda.

Lo que comenzó como una apuesta llena de incertidumbre hoy es una empresa consolidada que abastece obras en diferentes puntos de Lima. Con el paso de los años, la ferretería evolucionó: llegaron los primeros camiones, se incorporó más personal y el negocio dejó de centrarse solo en herramientas para especializarse en materiales de construcción. Hoy, el cemento es su producto estrella. Gracias a su servicio de reparto a domicilio y puntualidad, ha logrado diferenciarse de la competencia.

Maribel y Jorge, ferreteros de Lima Norte: “Juntos somos un gran equipo” Estefani, ferretera de Lima Sur: “La gente viene más por cemento y fierro” Hace 30 años abrió una ferretería junto a su padre en un local alquilado. Hoy es uno de los referentes del rubro y un verdadero Trome de la Construcción. Foto: Violeta Ayasta.

Marcial, ferretero de Lima Este, asegura que “la mejor publicidad no es un cartel, sino un cliente satisfecho. Cuando entregas a tiempo, cumples lo prometido y solucionas los problemas, el cliente vuelve y además te recomienda”. Hace unos cinco años se unió a Progresol, la red de ferreterías más grande del Perú, lo que fortaleció la confianza de sus clientes y consolidó su negocio. “Ser Progresol nos dio otra imagen. El cliente nos identifica como una ferretería confiable y eso nos ha beneficiado bastante”, afirma.

No todo fue sencillo: una estafa al comprar un camión y una fuerte deuda bancaria pusieron a prueba su emprendimiento, pero nunca pensó en rendirse. Tras 30 años, Marcial mira atrás con orgullo, pues la ferretería le permitió sacar adelante a su familia. Ahora comparte su experiencia con su hija mayor, estudiante de Arquitectura, con la esperanza de que algún día continúe su legado.

Hace 30 años abrió una ferretería junto a su padre en un local alquilado. Hoy es uno de los referentes del rubro y un verdadero Trome de la Construcción. Foto: Violeta Ayasta.

CINCO TIPS PARA FORTALECER LA RELACIÓN CON LOS MAESTROS DE OBRA

Una buena comunicación y el respeto mutuo son claves para construir una relación de confianza con el maestro de obra y lograr mejores resultados. Pon en práctica estos cinco consejos para fortalecer ese vínculo.

La clave está en la fidelidad del cliente. “La mejor publicidad es un cliente satisfecho”, afirma Don Marcial. Para lograrlo, el primer paso es cumplir lo prometido: entregar los materiales en la fecha y hora acordadas, porque la puntualidad genera confianza y asegura que vuelvan a elegirte. También es vital mantener un buen stock de los productos de mayor demanda, ya que un maestro de obra valora encontrar todo en un solo lugar. La atención personalizada es otro pilar fundamental: hay que escuchar sus necesidades, resolver sus dudas y ofrecer soluciones, pues un buen servicio vale más que un descuento. Reconocer su fidelidad con campañas, obsequios o incentivos en fechas especiales fortalece la relación comercial, ya que sentirse valorados es clave. Finalmente, convertir a los maestros en aliados es la meta: un cliente satisfecho recomendará tu ferretería a más clientes. Cuidar esa relación, concluye Don Marcial, es invertir directamente en el crecimiento del negocio.

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