La reducción en el tiempo de permanencia de las autoridades de Perupetro, el Ministerio de Energía y Minas (Minem) y Petroperú entre 2021 y 2026 ha impactado negativamente en la petrolera estatal, que hoy enfrenta un proceso de reestructuración liderado por Proinversión. Según datos del Instituto Peruano de Economía (IPE), en el período 2016-2020 los cargos duraban en promedio 25 meses en Perupetro, 6 en el Minem y 7 en Petroperú; en cambio, entre 2021 y 2026 (hasta el 9 de julio de este año) esos plazos cayeron a 6, 5 y 4 meses, respectivamente.

“Hay un deterioro institucional generalizado en el Estado y en las entidades públicas del sector hidrocarburos”, señaló Carlos Gallardo, gerente general del IPE. Esta inestabilidad ha coincidido con una profunda crisis financiera en Petroperú, que desde 2013 ha recibido rescates del Estado por un total de S/ 32,100 millones. El último de estos rescates, un crédito de $ 2,000 millones obtenido en una entidad privada con garantía estatal, incluye $ 500 millones que están siendo gestionados ante Proinversión, entidad que ahora administrará los ingresos y gastos de la empresa.

Actualmente, la petrolera arrastra pasivos (deudas) por $ 7,800 millones, equivalentes a cuatro veces su patrimonio (conjunto de bienes, derechos y obligaciones). Su principal activo, la refinería de Talara, que implicó grandes deudas para su modernización, opera muy por debajo de su capacidad: procesa unos 45 mil barriles de crudo al día, cuando podría refinar hasta 95 mil. No obstante, desde marzo, la crisis del petróleo por la guerra en Medio Oriente le ha otorgado un margen de refinación favorable de unos $ 40 por barril, lo que le ha permitido generar algo de liquidez.

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