San Mateo de Otao, uno de los 32 distritos de Huarochirí, en la región Lima, es un destino turístico que combina naturaleza, aventura y gastronomía a solo dos horas de la capital. Este lugar, que cuenta con 7 anexos, ofrece paisajes magníficos, turismo de aventura y deliciosos platillos locales, pero lo que más destacan los visitantes es la calidez de su gente, que recibe a turistas nacionales e internacionales los fines de semana y feriados.
Para llegar, el punto de partida más común es el Parque Echenique, en Chosica. Desde allí, el transporte público sale cada 40 minutos en promedio con destino a Santo Toribio de Cumbe, el anexo más cercano a la Carretera Central. El pasaje cuesta entre S/7 y S/8 (domingos y feriados). También se puede llegar en vehículo particular, camioneta o incluso en bicicleta de montaña. El trayecto total desde Lima toma aproximadamente dos horas, más media hora desde Chosica.
Aunque en un solo día es posible comer bien y practicar deportes extremos, se recomienda quedarse al menos dos días para conocer mejor el distrito. San Mateo de Otao está preparado para que los turistas pernocten con tranquilidad, ya sea en hospedajes o en zonas de camping. La nota incluye información sobre cómo llegar, qué comer, los atractivos turísticos que se pueden visitar y una lista de contactos para coordinar directamente con las comunidades campesinas.

Este destino, ubicado en la provincia de Huarochirí, es ideal para desconectarse del bullicio de la ciudad, fotografiar hermosos paisajes y degustar de la gastronomía local. La comunidad local se alista para recibir a los visitantes, ofreciendo una experiencia auténtica y accesible para quienes buscan una escapada de fin de semana sin gastar mucho.
San Mateo de Otao se consolida como un destino turístico comunitario que ofrece naturaleza, aventura, gastronomía y desarrollo local. Esto es posible gracias al trabajo conjunto entre las comunidades, la municipalidad y el Gobierno Regional de Lima, a través de Procompite.
Entre los atractivos destaca Santo Toribio de Cumbe, un lugar que es sinónimo de turismo de aventura. Allí, los comuneros han creado juegos extremos como el Puente Tibetano, el Puente Súper Extremo (con tablas movedizas), la Escalera al cielo y la bicicleta voladora. Además, Cumbe cuenta con uno de los teleféricos de mejor tecnología, desde donde se aprecia el río y la naturaleza en su conjunto. No se puede dejar de probar su fruta bandera, la chirimoya, y sus derivados: el helado de chirimoya y el famoso chiripisco, una bebida deliciosa y refrescante. Todo esto se ofrece en el Campo Ferial Agropecuario de Cumbe, conocido por ser la sede anual del Mega Festival de la Chirimoya.
Otro pintoresco poblado es San Miguel de Tapicara, ubicado en la provincia de Huarochirí, Lima. Es famoso por sus paisajes de montaña y bellos miradores, ideal para descansar, observar la flora y fauna local y disfrutar de sus principales restaurantes tradicionales.
El recorrido comienza con el nuevo arco de bienvenida, el primer atractivo turístico del distrito, que se encuentra a solo cinco minutos de la Carretera Central. Quienes viajen en su propia movilidad pueden hacer una parada estratégica para tomarse fotos en dicha arquitectura.
En San Juan de Lanca, capital del distrito de San Mateo de Otao, los paisajes, la producción de paltas y chirimoyas, los deportes de aventura y sus atractivos turísticos son el principal reclamo. Allí destaca el puente colgante ‘Dos mil suspiros’, famoso por sus tablas de colores y su longitud, un punto estratégico para observar el valle del anexo y eliminar el estrés.
En el anexo Los Milagros de Salpín, a 2,250 metros de altitud, se encuentra el Cañón de la Sirenita, ideal para un chapuzón refrescante. También opera el teleférico más antiguo de San Mateo de Otao, considerado quizá el más extremo. Su recorrido de casi un kilómetro dura entre 8 y 10 minutos y cuesta S/10 (ida y vuelta).
Salpín posee además el puente colgante ‘Amor eterno’, uno de los más largos, que no solo sirve para que los turistas se tomen fotos y vivan minutos de adrenalina, sino también para que los comuneros trasladen sus productos de la chacra a los puntos de venta. Ante el aumento de visitantes, los comuneros se han organizado y han construido en el corazón del pueblo un hotel con tres habitaciones. También se puede acampar en la recién inaugurada cancha de gras.
Antes de continuar hacia otro anexo, se recomienda probar la famosa cachanga a base de chirimoya o las paltas fuertes, que se consiguen a solo S/5 el kilo. Para quienes buscan una experiencia gastronómica completa, la señora Gaby Araujo, en su restaurante ‘Rinconcito colombiano’, ofrece a turistas nacionales e internacionales platillos como pollo al cilindro, costillar de res, trucha frita, chancho a la caja china y churrasco, acompañados de bebidas naturales como el maracuyá frozen y el chirifrozen. Las reservas se pueden hacer al 997141823.
-Santa Rosa de Canchacalla
Santa Rosa de Canchacalla, considerado uno de los anexos más bonitos de San Mateo de Otao, alberga la impresionante Catarata Huantangoy, una caída de agua de más de 100 metros. Este rincón natural, ideal para tomas de paisajismo y aventura, cuenta actualmente con un mirador en forma de mano que permite apreciar la maravillosa caída. Para llegar, se debe seguir subiendo por la trocha.
Además de la catarata, los visitantes nacionales e internacionales pueden realizar un paseo a caballo por el pueblo, donde destacan los balcones coloniales, casitas pintadas y una iglesia de más de 100 años de antigüedad. La gastronomía local también es un atractivo: Santa Rosa de Canchacalla es famosa por sus deliciosos platillos como la mazamorra de calabaza, la pachamanca y la mazamorra de leche.
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