La capacidad militar global ya no depende solo del número de soldados: el potencial industrial para sostener una guerra prolongada ha vuelto al centro del debate estratégico. Un informe del Center for Strategic and International Studies (CSIS) advierte que Estados Unidos corre el riesgo de desabastecerse de misiles críticos como el Patriot, THAAD y Tomahawk durante varios años si se desata un conflicto de alta intensidad, debido a que su base industrial aún no está preparada para una postura de guerra suficiente.

El análisis del CSIS detalla que la dependencia de proveedores limitados y el control sobre minerales críticos afectan la capacidad de producción de misiles estratégicos en Estados Unidos. Los sistemas de defensa aérea y los misiles de crucero de largo alcance enfrentan tiempos de producción y entrega extremadamente prolongados. Reconstruir las reservas militares tras un gasto masivo e imprevisto no es una cuestión de dinero, sino de tiempo industrial.

Los misiles enfrentan tiempos de producción y entrega extremadamente prolongados. Foto: Composición LR.

El informe pone el foco en tres sistemas clave. El interceptor Patriot (PAC-3 MSE) enfrenta una presión global tanto para inventarios propios como para asistencia internacional en escenarios como Ucrania, lo que tensiona una producción que históricamente promedió niveles bajos. En el caso del THAAD, diseñado para la defensa antimisiles a gran altitud, su ritmo base de fabricación es de alrededor de 96 interceptores al año; el objetivo de elevarlo a 400 unidades anuales requerirá la construcción de instalaciones adicionales que tardarán años en estar plenamente operativas. Por su parte, el misil de crucero de ataque terrestre Tomahawk, fabricado por Raytheon (RTX), registró tasas de producción anual inferiores a 200 unidades debido a las bajas solicitudes presupuestarias de años anteriores.

El informe del CSIS señala que la fabricación de misiles estratégicos en EE. UU. —incluyendo interceptores navales como el SM-3 y SM-6— depende de motores cohete de combustible sólido, cuya cadena de suministro está altamente concentrada en un número muy reducido de proveedores especializados. A esto se suma que la producción de imanes permanentes, radares, sensores y sistemas de guiado requiere tierras raras y minerales críticos. Durante décadas, Estados Unidos externalizó esta cadena de suministro y concentró en China más del 70% de las importaciones de estos materiales en los últimos años. Ambas vulnerabilidades profundas impiden acelerar las líneas de montaje de estos misiles.

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