Claudia Sheinbaum, presidenta de México, anunció la reducción gradual de la jornada laboral de 48 a 40 horas durante su sexenio, además del aumento del salario mínimo para 2026. La mandataria detalló que desde 2027 y hasta el 2030 se irán reduciendo dos horas cada año hasta alcanzar la meta de 40 horas semanales. “Dos buenas noticias para el pueblo de México: el aumento al salario mínimo para 2026, que significa 154 por ciento de incremento al poder adquisitivo; alcanzará para dos canastas básicas”, escribió en su cuenta de X.

Con esta decisión, México se suma a una lista de países que han optado por reducir su jornada laboral, aunque también hay otros que aún buscan extenderla para algunos casos. Sin embargo, en Perú esta posibilidad no se ha revisado hasta ahora, pues factores como la informalidad y la baja productividad son frenos importantes.

El abogado laboralista Jorge Toyama ya había señalado a Gestión que, si bien existe una tendencia global hacia la reducción de la jornada de trabajo, las condiciones estructurales del Perú distan de las mexicanas. Explicó que el trabajador peruano produce tres veces menos que el mexicano y que, a diferencia de México —donde prima un esquema por resultados—, en el Perú la productividad depende mucho más del tiempo efectivo de trabajo, especialmente en sectores de servicios, comercio e industria no primaria.

En Lima Metropolitana, donde hay 5.7 millones de trabajadores, las jornadas laborales presentan contrastes marcados. Mientras 1.8 millones laboran entre 41 y 50 horas semanales, casi 2.2 millones lo hacen hasta 40 horas, y 1.7 millones superan las 50 horas, incluyendo a quienes trabajan más de 80 horas. A pesar de estas diferencias, el promedio general es de 45.5 horas semanales, por encima de las 48 horas máximas que establece la Constitución Política del Perú para la jornada ordinaria de 8 horas diarias. Sin embargo, este tiempo a veces no alcanza para compensar los ingresos.

Por grupos etarios, los más jóvenes, de 14 a 24 años, registran un promedio de 39.9 horas. En contraste, los trabajadores de 25 a 44 años extienden sus jornadas a 46.7 horas, mientras que aquellos de más de 44 años promedian 45.4 horas. Así, los de mayor edad tienen jornadas un poco más largas que los más jóvenes, pero no superan el promedio general. Este análisis en la capital refleja una realidad que invita a revisar cómo se comporta la jornada laboral en el país, en un contexto donde se debate si Perú podría reducir su jornada como Chile o México.

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