El expresidente del directorio de Perupetro, José Mantilla, señaló que el Perú debe actualizar su política energética mediante una política de Estado que articule a todas las entidades públicas involucradas en impulsar los proyectos de hidrocarburos, como el Ministerio de Energía y Minas (Minem), el Ministerio del Ambiente (Minam) y el Ministerio de Cultura. “Tenemos que ser conscientes que en el mundo aún no hay ninguna tecnología que reemplace al petróleo y al gas. Nos guste o no, todavía el petróleo y el gas representan el 75% de la energía que se consume en el mundo”, advirtió.
Durante una actividad organizada por el Instituto Peruano de Economía (IPE), Mantilla sostuvo que es clave activar la exploración con incentivos, ya que la situación actual en el Perú desalienta la inversión, por ejemplo, la alta tasa de regalías que no son competitivas. Esto, explicó, permitiría asegurar una matriz energética sostenible y, sobre todo, incrementar las reservas probadas de gas natural más allá de Camisea, el principal productor del país.
Agregó que el Perú ahora compite en la región con Argentina, Colombia, Guyana y Venezuela, país donde esta industria se está reactivando. Por ello, advirtió que es necesario contar con regalías y canon muy competitivos para evitar que los inversionistas pasen años dedicados a convencer a las comunidades sobre los beneficios de tener una industria de hidrocarburos en desarrollo.
El expresidente de Perupetro advirtió que, a diferencia de la minería —donde los contratos se extienden mientras el proyecto sea económicamente viable, como ocurre con Southern—, en hidrocarburos los plazos son fijos: 30 años para petróleo y 40 para gas. Por ello, propuso que lo mínimo sería llevar los contratos de petróleo a 40 años; de lo contrario, “vamos a tener un caso como el que vivimos ahora y lo sufrimos todos los peruanos”. Se refería al bajo volumen de producción petrolera que convierte al país en importador neto de combustibles.
Esta situación, explicó, es consecuencia de la falta de exploración y de lotes paralizados, como el 192 (Loreto), cuyo contrato de 30 años venció y Pluspetro Norte tuvo que abandonarlo. Hasta hoy sigue sin operar por la ausencia de un socio estratégico para Petroperú.
Además, insistió en que urge resolver la “tramitología” para que la obtención de permisos y licencias no demore 10 años, restando tiempo al contrato de concesión. “La industria del petróleo y el gas es muy intensiva en presupuesto; un año de trámites realmente le quita gran rentabilidad”, anotó.
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