El enrojecimiento ocular que no desaparece no siempre es culpa de las pantallas o la fatiga. Especialistas advierten que este síntoma puede ser una señal del síndrome de ojo seco, una enfermedad multifactorial que altera la película lagrimal y compromete la salud visual. En el marco del Mes de la Concientización sobre el Ojo Seco, Laboratorios Lansier informó que esta condición afecta en promedio al 34,6 % de la población mundial, según estudios citados por la empresa.

Además, el Estudio Internacional de Necesidades Insatisfechas en Síntomas, Tratamiento y Severidad del Ojo Seco (NESTS) reveló que el 41 % de los pacientes reporta que la enfermedad impacta negativamente en su bienestar emocional, generando frustración y estrés. Pero más allá de lo local, el ojo seco recurrente también puede ser un indicador temprano de enfermedades sistémicas, según la información difundida por Laboratorios Lansier.

Entre las asociaciones descritas en estudios clínicos figuran la artritis reumatoide y el síndrome de Sjögren, con hasta un 75 % de coincidencia con ojo seco moderado o severo; los trastornos tiroideos, con hasta un 66,7 %; y la diabetes, con hasta un 50 % en pacientes con enfermedad de larga evolución y mal controlada.

La oftalmóloga Gabriela Quezada, asesora médica de Laboratorios Lansier, indicó que estos datos muestran la importancia de una evaluación especializada cuando el enrojecimiento ocular es persistente. “El ojo rojo persistente es la respuesta inflamatoria del ojo ante la falta de lágrima. Usar vasoconstrictores comunes solo genera un efecto rebote que retrasa un diagnóstico y un tratamiento oportuno de enfermedades reumatológicas o metabólicas que el paciente aún desconoce”, explicó.

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El estudio NESTS revela que más del 70 % de los pacientes recurre inicialmente a gotas oftálmicas de venta libre para aliviar el enrojecimiento ocular, y el 60 % de quienes se automedican reporta un empeoramiento de los síntomas. La especialista advirtió que el uso indiscriminado de gotas descongestionantes puede ocultar la inflamación y retrasar el diagnóstico de enfermedades subyacentes. Asimismo, señaló que los casos severos de ojo seco pueden evolucionar hacia queratitis o úlceras corneales, con riesgo de afectar la visión si no reciben tratamiento oportuno. Frente a este panorama, la especialista explicó que el tratamiento actual del ojo seco no se limita al uso de lubricantes oculares convencionales. Existen lágrimas artificiales de última generación formuladas con componentes como hialuronato de sodio y agentes osmoprotectores, que buscan restaurar la estabilidad de la película lagrimal y reducir la inflamación de la superficie ocular. El tratamiento debe individualizarse según el tipo y la gravedad del ojo seco. Laboratorios Lansier compartió cinco medidas preventivas para cuidar la salud ocular. La primera es evitar la automedicación con gotas que prometen eliminar rápidamente el enrojecimiento. También recomiendan aplicar la regla 20-20-20: cada 20 minutos mirar un objeto ubicado a unos seis metros durante 20 segundos. Mantener una alimentación rica en ácidos grasos Omega-3 e hidratación adecuada es otra clave, junto con dormir entre siete y ocho horas y reducir el uso de pantallas antes de acostarse. Finalmente, sugieren realizar una evaluación oftalmológica preventiva al menos una vez al año.

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