Un café producido en Cusco fue el protagonista de una misión científica que lo llevó hasta la estratósfera, a casi 30 kilómetros de altitud, para estudiar cómo los productos agrícolas resisten condiciones ambientales extremas. Durante el vuelo, la muestra soportó temperaturas de hasta -61,9 °C, una presión atmosférica de apenas 14 hectopascales (equivalente al 1,4% de la presión al nivel del mar), una humedad de solo 0,1% y un nivel máximo de radiación ultravioleta UVA de 10,77. Equipos de medición registraron cada variable del recorrido.
La iniciativa, denominada Proyecto Estratósfera, fue desarrollada por especialistas de Perú y Colombia y emplea globos estratosféricos para analizar el comportamiento de materiales biológicos en ambientes que, en algunos aspectos, se asemejan a futuros escenarios de exploración espacial. La carga útil del experimento pesó aproximadamente 1,3 kilogramos y ascendió hasta una altitud cercana a los 29-30 kilómetros.
Además del café peruano, la misión transportó semillas de Coffea arabica L. variedad Castillo, provenientes del departamento colombiano de Quindío. El objetivo es comparar posteriormente la respuesta de ambos materiales tras la exposición estratosférica. Los análisis posteriores buscarán determinar el impacto de estas condiciones sobre el café peruano, al comparar sus características antes y después del vuelo.
El ensayo forma parte de una investigación más amplia que busca entender cómo responden productos agrícolas cuando son expuestos a condiciones ambientales extremas, como baja presión, escasa humedad y elevados niveles de radiación. La misión científica representa un paso importante para la ciencia peruana y colombiana en el estudio de materiales biológicos en entornos hostiles.
El análisis de las muestras recuperadas incluye dos frentes de trabajo. Por un lado, las investigadoras colombianas Manuela Morales García y Aura Inés Urrea Trujillo, de la Universidad de Antioquia, evaluarán las semillas de su país para determinar su viabilidad, capacidad de germinación, vigor de las plántulas y posibles alteraciones histológicas tras la exposición. Por otro lado, el Dr. Octavio Chon Torres, presidente de la Asociación Peruana de Astrobiología y docente de la Universidad de Lima, señaló que el registro de las condiciones extremas —como los -61,9 °C y la radiación— permitirá interpretar con mayor precisión los resultados de las muestras peruanas. Los investigadores planean una segunda fase del proyecto en Colombia para comparar el comportamiento de las muestras de ambos países. En cuanto al café peruano, la primera evaluación sensorial estuvo a cargo del catador Johan Mendoza, de Puma Café. La muestra, del productor cusqueño Gilber Huaylas Huamán, correspondía a un café de proceso lavado de la variedad SL09. Antes del vuelo estratosférico, su perfil sensorial presentaba notas de ciruela y cereza sobre una base de manjar blanco y chocolate, acompañadas de matices de jarabe de maple, una acidez melosa y un cuerpo cremoso. Tras ser recuperado, la degustación identificó que algunas notas de cereza permanecían, aunque con menor intensidad, mientras que aparecieron características asociadas a cereales, nueces y malta, además de una acidez más pronunciada, un cuerpo más suave y un final metálico. Los especialistas precisaron que estas observaciones son preliminares y que deberán confirmarse mediante estudios químicos y microbiológicos antes de establecer si existe una relación directa con la exposición estratosférica.
El Dr. Luis David Arango de la Pava, egresado posdoctoral de la Universidad Nacional Autónoma de México, explicó que el objetivo de las evaluaciones es determinar cómo las condiciones extremas —como la radiación ultravioleta, las bajas presiones, las temperaturas de hasta -61,9 °C y la reducida humedad— pueden influir en la estabilidad química, microbiológica y sensorial del café peruano. La carga, que incluye café y semillas de Coffea arabica L., alcanzó casi 30 km de altitud, donde se registraron esas condiciones.
En paralelo, el equipo científico inició análisis para medir el efecto de estos factores sobre el producto. Las pruebas abarcan la determinación de compuestos fenólicos, capacidad antioxidante mediante los métodos DPPH, ABTS y FRAP, contenido de cafeína, índice de peróxidos, inocuidad microbiológica y perfil de taza. Con los resultados, los investigadores esperan aportar evidencia sobre la resistencia del café frente a ambientes extremos y abrir nuevas líneas de investigación relacionadas con la ciencia de los alimentos, la resiliencia agroalimentaria y la astrobiología aplicada.
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