Originario de Catacaos, Elmer Sosa Viera se ha ganado el título de “Maestro del tallado” al transformar la madera, el metal y el fierro en piezas que reflejan años de experiencia, dedicación y amor por el arte. Su trabajo, que mantiene viva la tradición, nació desde joven y lo perfeccionó en la Escuela de Bellas Artes Ignacio Merino.

Hoy, el artista crea cada pieza con pasión, precisión y respeto por la herencia cultural. “Como artista escultor, hoy me encuentro abocado a realizar obras de arte en diversas temáticas creativas, tomando como base situaciones costumbristas de la vida cotidiana, y también desarrollando algunos encargos de diversos estilos”, señala. Entre sus obras más emblemáticas destacan el Cristo Redentor en el ingreso a Catacaos, otro en Santo Domingo (de 15 metros) y el Ángel de la Esperanza, ubicado en el puente Bolognesi, en memoria a los fallecidos en la caída del puente.

Además de escultor, Sosa Viera es docente de arte en el colegio Agropecuario 07 de Chiclayito. Su misión va más allá de crear esculturas: busca enseñar a niños y jóvenes que el arte también transforma vidas. “Sigo trabajando con el firme propósito de iniciar una academia de tallado para brindar la oportunidad a muchos jóvenes que tienen condiciones y talento pero que les falta una oportunidad, no hay espacios o talleres donde se imparta este arte, que es parte de la cultura viva y que debe mantener vigencia y continuidad para las futuras generaciones”, afirma.

Elmer Sosa domina varios materiales, pero es la madera donde la escultura nace día a día. Sus temas incluyen la cultura, la fe, las costumbres y tradiciones, como “el bohemio guitarrista”, los tótems, rostros de Cristos e imágenes religiosas, objetos y seres en alto relieve. Estas piezas son del agrado de los asistentes a las diversas exposiciones en las que participa. Catacaos se enorgullece de tener un artista capaz de transformar la madera, donde cada pieza de escultura refleja años de experiencia y dedicación, sintetizando el trabajo de Elmer Sosa Viera y la tradición que mantiene viva.

Leer artículo completo en diariocorreo.pe →