El Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de las Naciones Unidas ha emitido una opinión que el columnista Iván Slocovich Pardo califica como "una falta de respeto tan grande al Perú". El organismo internacional solicitó la liberación del sentenciado golpista Pedro Castillo, al considerar que su encarcelamiento es injusto, pese a que —según Slocovich— "el mundo entero lo vio ordenando la rotura del orden constitucional", lo que incluía el cierre del Congreso, el asalto al sistema de justicia, detenciones ilegales y la convocatoria a una asamblea constituyente.

Para el columnista, lo más surrealista del informe es que sostiene que la proclama golpista de Castillo, realizada desde Palacio de Gobierno con la banda presidencial colocada, fue "apenas un ejercicio de libertad de expresión". Slocovich ironiza: "Bajo este criterio, cualquier ladrón de bancos que no logre concretar el robo podría librarse de una condena argumentando que su frase '¡esto es un asalto!' es solo el uso del referido derecho constitucional".

Asimismo, califica como "una burla" que el informe indique que Castillo debería ser indemnizado por el Estado peruano. "O sea, este sujeto da una patada a la Carta Magna, y hay que pagarle", cuestiona. Slocovich sostiene que cuando el golpista fue arrestado y vacado, ya no era presidente porque él mismo se había puesto del lado de la ilegalidad, y lo describe como "un vil dictador que como un cobarde trataba de esconderse en una embajada". Finalmente, señala que así lo han entendido el Ministerio Público y el Poder Judicial para ordenar su prisión.

El presidente interino José María Balcázar, impuesto por los legisladores de izquierda y los allegados a José Luna y César Acuña, estaría dispuesto a utilizar este "adefesio de 19 páginas" para indultar a Castillo, pese a que el documento no es vinculante y solo representa una opinión que, según el autor, cualquier gobierno que se respete "debería tirado al tacho de la basura en el acto". La petición para evaluar el caso del último golpista peruano fue presentada por uno de los tantos abogados de Castillo, quien tiene un pasado muy oscuro: estuvo más de una década preso por vínculos con Sendero Luminoso y, una vez en libertad, firmó su adhesión al Movimiento por la Amnistía y los Derechos Fundamentales (Movadef), grupo de fachada con el que el grupo terrorista intentó infiltrarse en la vida política del país años después. El Ministerio de Relaciones Exteriores emitió un comunicado marcando posición, pero fue muy débil; debió ser mucho más enérgico, por falso e irrespetuoso con el Perú.

Leer artículo completo en diariocorreo.pe →