Cuando una relación termina, las heridas emocionales pueden nublar el juicio y, en algunos casos, llevar a una madre a impedir que el padre vea a sus hijos, incluso sin motivos que lo justifiquen. El psicólogo Daniel Trujillo señala que el dolor, la rabia o el resentimiento por la separación influyen en esta decisión. “La persona deja de diferenciar su rol de expareja del de madre. Sigue castigando al padre y usa a los hijos para este propósito. El problema es que son dos vínculos completamente diferentes”, explica el especialista.

No siempre hay una intención consciente de hacer daño, pero cuando un menor queda atrapado en estos conflictos, las consecuencias pueden ser graves: ansiedad, depresión, problemas de conducta y hasta sentimientos de culpa al creer que debe elegir entre mamá y papá. Por ello, antes de actuar desde el resentimiento, es mejor preguntarse si la decisión realmente beneficia a los hijos o solo busca aliviar el dolor de la ruptura. Al limitar esa relación, no solo se daña al padre, sino también a los niños, que no tienen la culpa de nada.

Evita involucrar a los niños en líos de pareja. Recuerda que el vínculo de papá e hijo es irrompible. Foto: Istock.

El mayor acto de amor de mamá y papá, después de una separación, es dejar de lado el conflicto y permitir que sus hijos amen a ambos sin culpa ni la presión de escoger un bando.

Leer artículo completo en trome.com →