Desde 1961, el Banco Central de Reserva (BCR) selecciona a sus trabajadores mediante un concurso y un curso dirigido a los mejores estudiantes de Economía de las universidades más respetadas del país, un sistema que ha sido clave en su gestión durante las últimas dos décadas bajo la dirección de Julio Velarde Flores. En esta entidad no tienen cabida el padrinazgo, el tarjetazo, el carnet partidario ni las llamadas de ministros o congresistas para colocar a "recomendados".

El más grande "secreto" de la buena gestión del BCR, que es todo un ejemplo de manejo de una entidad pública, es que la palabra "meritocracia" ha sido la más importante en sus sucesivas gestiones. Este modelo, si se aplicara en toda la administración pública, podría cambiarle el rostro al aparato estatal, que muchas veces es ineficiente, corrupto y está plagado de personas que en el sector privado serían despedidas a los tres meses por falta de eficiencia y capacidad para mostrar resultados exigidos.

De replicarse un modelo meritocrático como el del BCR para captar buenos y honorables profesionales, los recursos públicos se usarían de la mejor manera y la gente en sus casas y en la calle sentiría los beneficios de un Estado eficiente y del sistema económico.

Leer artículo completo en diariocorreo.pe →