La proyección de fuerzas en el próximo Congreso bicameral, que comenzó a delinearse tras las elecciones, anticipa un virtual empate entre los bloques de derecha e izquierda en la Cámara de Diputados, mientras que en el Senado el fujimorismo y sus aliados tendrían una leve ventaja. Según las estimaciones, Fuerza Popular y Renovación Popular sumarían 56 escaños en la Cámara baja, la misma cifra que alcanzarían Juntos por el Perú (JP), Ahora Nación (AN) y el Partido Cívico Obras si actúan en conjunto, como se perfila. En el Senado, en cambio, el bloque integrado por el fujimorismo y Renovación Popular alcanzaría 30 votos, frente a los 23 que tendrían JP, AN y Obras.
Este escenario sugiere que las principales votaciones dependerán de acuerdos entre bancadas y de la solidez de las alianzas que logren consolidarse. En esa línea, el 6 de julio, Roberto Sánchez, Alfonso López-Chau y Ricardo Belmont anunciaron –mediante un comunicado– la formación de una “coalición parlamentaria”. “Ejerceremos, desde ambas Cámaras, un control político firme, vigilante y responsable”, señalaron en el pronunciamiento.
Sin embargo, al mismo tiempo, la diputada electa de Obras, Andrea Medina, reveló en Canal N que el vocero de su agrupación, Daniel Barragán, había sostenido un acercamiento con el fujimorismo para conversar sobre la conformación de la próxima Mesa Directiva del Senado. Tres días después, el 9 de julio, tras reunirse con la presidenta electa Keiko Fujimori, Rafael López-Aliaga anunció la formación de un bloque de respaldo político al próximo gobierno. Además, reveló que conversa con otras dos bancadas para ampliar la eventual alianza.
El analista político César Campos advirtió a Correo que la correlación de fuerzas en el Congreso no necesariamente se traducirá en bloques sólidos. Según su análisis, “los verdaderos bloques inamovibles, con una jerarquía bien determinada, son solamente Fuerza Popular y Renovación Popular”. En contraste, estimó que la coalición que integrarían Juntos por el Perú, Ahora Nación y Obras aún deberá demostrar su solidez, debido a la debilidad de sus liderazgos y a la posibilidad de que algunos legisladores se desmarquen de la línea de sus agrupaciones. “Respondiendo a una tradición política peruana, justamente ese tipo de movimientos son los que sufren las primeras fracturas”, pronosticó. A su parecer, el anuncio de la “coalición parlamentaria” favorece principalmente a Sánchez, de quien dijo: “Quiere dar la imagen de todavía ser el eje de la unidad de un bloque de izquierda en el Perú (...) Él busca como sea tener un sitio en la política, pero ha perdido incluso la elección para diputado”. Finalmente, señaló que la verdadera suma de fuerzas se conocerá cuando el Congreso empiece a tomar decisiones y se definan las primeras alianzas, especialmente con la elección de las mesas directivas. Por su lado, el Partido del Buen Gobierno, que contará con 18 diputados y siete senadores, ha optado por mantenerse al margen de cualquier coalición, por lo que su posición podría resultar determinante en votaciones clave.
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