Una violenta escalada militar sacudió este domingo el Golfo Pérsico luego de que Estados Unidos e Irán intercambiaran ataques directos, rompiendo el frágil cese al fuego que se mantenía tras meses de esfuerzos diplomáticos. El detonante del conflicto es el control del Estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica por donde transita el 20% del crudo mundial y que Teherán declaró cerrada "hasta nuevo aviso" ante la intervención de Washington.
La ofensiva estadounidense, ordenada por el presidente Donald Trump en represalia por ataques iraníes contra navíos comerciales, alcanzó más de 130 objetivos militares en territorio persa. El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) ejecutó oleadas de ataques con aviones de combate, buques de guerra y drones, y por primera vez, según informó el cuerpo militar en un comunicado, emplearon drones marítimos de ataque unidireccional o "kamikazes" para debilitar la capacidad de Irán de interferir con la navegación internacional en la zona. Los bombardeos se concentraron en sistemas de defensa aérea, radares costeros y almacenes de misiles, especialmente en la isla de Qeshm y cerca del puerto de Bandar Abbas, dejando un saldo preliminar de dos muertos y seis heridos en suelo iraní.
La respuesta del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) no se hizo esperar y se extendió en tres fases de ataques contra instalaciones que albergan tropas estadounidenses en la región. El régimen de Teherán bombardeó bases con presencia norteamericana en Jordania, Kuwait y Bahréin, mientras que el cierre del Estrecho de Ormuz, una vía vital para el comercio energético global, añade una dimensión económica al conflicto.
En Jordania, la Guardia Revolucionaria iraní aseguró haber incendiado depósitos de combustible en la base aérea Príncipe Hassan mediante el lanzamiento de misiles y drones, mientras que en Bahréin afirmaron haber destruido un centro de mando de drones estadounidenses. Así lo detalla uno de los comunicados difundidos por la agencia Tasnim: “En la primera fase de la respuesta a estas agresiones, guerreros fervientes del Islam incendiaron varios silos de misiles de gran tamaño y depósitos de combustible en la base aérea del Príncipe Hasán, en Jordania, mediante el lanzamiento de misiles y drones”. Por su parte, el gobierno de Kuwait reportó ataques contra tres puestos fronterizos y daños en una plataforma petrolera de la empresa estatal Kuwait Oil Company, lo que obligó a sus fuerzas armadas a permanecer en alerta máxima. El punto más crítico de la confrontación es la disparidad de versiones sobre el estado actual del Estrecho de Ormuz. La Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico, bajo control iraní, notificó la imposibilidad de transitar por la vía debido a los movimientos militares ilegales de Washington. No obstante, el Pentágono insistió en que el corredor permanece abierto al comercio mundial y que Irán no posee el control efectivo sobre el mismo. “El régimen de EE. UU. también ha provocado el regreso de la inseguridad en el estrecho de Ormuz y la interrupción del transporte marítimo comercial internacional al interferir abiertamente en el proceso de Irán de implementar los arreglos necesarios en el estrecho de Ormuz”, afirmó el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán en una nota recogida por The Guardian. Esta ruptura de las hostilidades ha provocado que el precio del petróleo Brent se dispare más del 3,7%, superando los 78 dólares por barril ante el temor de un desabastecimiento energético global. Naciones vecinas y mediadores internacionales han expresado su profunda alarma ante el riesgo de una guerra a gran escala que desestabilice por completo la región.El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió a través de sus redes sociales que "un regreso a las hostilidades a gran escala tendría consecuencias catastróficas para los pueblos de la región, para la paz y la seguridad internacionales, y para la economía mundial". El llamado de Guterres se produce en medio de la escalada bélica entre EE.UU. e Irán en el estrecho de Ormuz, donde Teherán anunció que el paso permanecerá cerrado "hasta nuevo aviso".
Pakistán, que actuó como mediador en el acuerdo de junio, instó de manera urgente a ambas partes a retomar el diálogo y la desescalada inmediata. Por su parte, Arabia Saudita condenó el comportamiento desestabilizador de Teherán. Mientras tanto, Irán aseguró que "ha actualizado" su lista de objetivos militares tras las amenazas del presidente Donald Trump, y atacó con misiles y drones instalaciones e infraestructura militar de EE. UU. en Jordania, Catar, Kuwait y Baréin. En respuesta, Estados Unidos lanzó una nueva ronda de ataques contra Irán tras un incidente en Ormuz. En otro frente, un congresista de EE.UU. denunció haber sido retenido por colonos israelíes en Cisjordania y calificó el hecho como "la arrogancia de un poder que goza de impunidad".
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