A pocos meses de las Elecciones Regionales y Municipales, previstas para el 4 de octubre, el partido Todo con el Pueblo —fundado en diciembre de 2024, cuando Pedro Castillo ya se encontraba recluido en el penal de Barbadillo— enfrenta una fractura interna que amenaza su continuidad como organización política. Identificada con el símbolo de una cuchara, la agrupación fue inscrita en el registro de organizaciones políticas en agosto de 2025 bajo la bandera de la liberación del expresidente.

Según reveló el dominical Punto Final, el partido se encuentra hoy dividido en dos bloques. Así lo reconoció su secretario general, Nicolás Bustamante, extitular del Ministerio de Transportes y Comunicaciones durante el gobierno castillista. Bustamante explicó que en la agrupación conviven la facción que responde directamente a Pedro Castillo y la que se rige por el estatuto orgánico del partido, esta última bajo su liderazgo.

El quiebre se originó por la alianza que Todo con el Pueblo selló con Juntos por el Perú (JP), el partido de Roberto Sánchez, de cara a las últimas elecciones generales de 2026. Según Bustamante, el acuerdo fue suscrito de manera unipersonal por Pedro Castillo el 4 de junio de 2025, a cambio de una cuota del 20% para designar candidatos invitados, sin que mediara un debate interno. La alianza quedó formalmente sellada el 17 de agosto de ese año, a través de un audio del expresidente difundido en un mitin político. Como se conoce, Todo con el Pueblo no pudo participar directamente en esos comicios generales porque su inscripción se dio fuera del plazo legal.

La disputa interna ya tiene consecuencias electorales concretas: el partido no logró reunir el número mínimo de 36 listas provinciales exigidas y solo presentó 9 listas para las elecciones regionales, en las que competirá de forma independiente frente a JP. Solo compite en Cajamarca, Lambayeque y Cusco. Ante el riesgo de perder la inscripción, Bustamante propuso una alianza con el partido Venceremos, iniciativa a la que se opone la facción cercana a Castillo, lo que ha impedido concretar el acuerdo.

Bustamante acusó a Castillo de actuar de espaldas a las bases del partido junto con un grupo de dirigentes, entre ellos, hoy la diputada electa Catherine Palomino, lo que —dijo— generó el divisionismo actual. Sostuvo además que la organización no cuenta con un presidente formal y que Castillo pretendía asumir ese cargo de manera intempestiva.

En la otra orilla, Jaime Vásquez Castillo (sobrino de Pedro Castillo), quien encabeza una coordinadora por la libertad del exmandatario, responsabilizó a Bustamante de traicionar al partido y buscar apropiarse de él. Vásquez, que no es militante, también cuestionó a Catherine Palomino y al exministro Iber Maraví, a quienes acusó de aprovecharse de la confianza de Castillo. En las elecciones generales, él mismo integró el comando de campaña de JP a pedido de su tío, pero por discrepancias en dicha organización fue retirado.

Bustamante adelantó que la decisión final sobre el futuro del partido y la pugna interna recién se tomará una vez concluida la participación en las elecciones regionales y municipales.

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