Un insólito hecho movilizó a la Policía Nacional del Perú (PNP), la Unidad de Desactivación de Explosivos (UDEX) y personal de Serenazgo en una calle del distrito de Los Olivos. Vecinos alertaron sobre la presencia de una presunta granada de guerra en la puerta del negocio de una familia, lo que generó momentos de tensión y un amplio operativo de seguridad.
Los agentes acudieron al lugar ante el riesgo de que se tratara de un artefacto explosivo abandonado en la vía pública. Sin embargo, tras la inspección de los especialistas, se descartó cualquier peligro. El objeto que provocó la alerta no era una granada, sino un juguete para perro que cayó accidentalmente desde el tercer piso de una vivienda hasta el ingreso de la tienda de una vecina, lo que desató la confusión entre los residentes.
La dueña de la mascota relató lo ocurrido en un video de TikTok. Según explicó, había salido a comprar una cama para su perro pitbull y, al regresar, encontró parte de la cuadra acordonada con un amplio despliegue policial y de Serenazgo, mientras los vecinos permanecían a la expectativa creyendo que se trataba de un explosivo. Aseguró que el juguete pertenecía a su perro y que lo hizo caer accidentalmente. Las autoridades descartaron cualquier conexión con actividades delictivas tras tomar su declaración.
La dueña del juguete, una mujer que vive en el tercer piso del edificio, explicó que el accesorio pertenecía a su perro ‘Pip’, un pitbull que suele asomarse por la ventana. En uno de esos movimientos, el animal empujó el objeto, que cayó frente a un negocio ubicado en la planta baja. Tras el incidente, ella acudió a la comisaría de Pro para rendir su declaración. Allí, las autoridades confirmaron que se trataba de un juguete para mascotas y descartaron cualquier vínculo con un caso de extorsión.
En un videoclip, la mujer relató: “Yo salí a comprar la cama de mi perro. Yo llegó a mi casa y había media cuadra afuera. Todos estaban preocupados (…) el policía se acerca y nos dice que eso no puede explotar porque era un juguete y cuando veo (lo que tenía en la mando) me doy cuenta que era de mi Pip (mi perro). No me quiso devolver en un inicio. Le comencé a explicar que ese era un juguete de mi perro, que es un pitbull, y él tiene la costumbre de pararse y justo en es movimiento tiró la 'granada' por la ventana. Eso lo compramos en la veterinaria. Me tuve que ir a la comisaría. Me dijeron que era extorsionadora y que estaba en una banda criminal y me iban a esposar, pero al final se solucionó”.
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