Para Patricia Wiesse, cineasta que dirigió el documental sobre el caso Manta y Vilca, la modificación de la ley de cine y la creación del Colegio de Artistas no son hechos aislados. En entrevista con La República, la directora de El Huaro y de Mujer de soldado —película que recoge los testimonios de las cuatro mujeres que llevaron a juicio a exmilitares— rechazó la creación de este colegio y advirtió que la llamada ‘ley anticine’ ha perjudicado sobre todo al cine documental y regional, por cuestiones de presupuesto y contenido no comercial.

Wiesse señaló que el escenario actual es más complicado de lo que imaginaba hace más de dos años, cuando se propuso la ‘ley anticine’ en el Congreso. “Sí, la situación ha empeorado porque no creo que este gobierno derogue la ley de cine aprobada”, afirmó. Explicó que ahora el concurso de estímulos de DAFO exige un 30% de aporte propio, lo que dificulta la participación de los cineastas. “Es complicadísimo para todos, sobre todo en el caso del cine regional y el documental, porque no entran en un circuito comercial. Como documentalistas, no podemos pensar en tener ganancias; esa palabra no existe. Entonces, ¿cómo recuperamos ese 30%?”, cuestionó.

La cineasta mencionó que existe un proyecto presentado por Susel Paredes que propone que el otorgamiento de estímulos sea del 100%, como con la ley anterior, pero no fue discutido. Además, en el caso del cine regional, el monto que se otorgaba se ha recortado al 50%. “En el caso del cine regional es peor”, precisó.

Consultada sobre si un cineasta se animaría a postular con temas de denuncia cuando el Congreso impulsa leyes como la que traslada casos de policías y militares al fuero militar-policial, Wiesse respondió que existe una censura implícita. “Hay una censura implícita a ese tipo de temas. Está dentro de la ley, no se dice abiertamente, pero está contenida, y cuando se habla de defensa nacional, de seguridad nacional, y se usan ese tipo de términos dentro de la ley, afecta, sobre todo, al documental que toca temas muy controversiales”, sostuvo. “Tampoco creo que vayan a derogar la ley del Colegio de Artistas. Esa ley es un absurdo”, concluyó.

Escena del documental dirigido por Patricia Wiesse.

“¿Qué intereses hay detrás?, ¿por qué se busca colegiar a los artistas?”, se pregunta el entrevistado. “Lo primero que se me viene a la mente es limitar y censurar”. A su juicio, la ley del Colegio de Artistas busca restringir el acceso de algunos creadores a los fondos públicos. “Lo definiría como un texto estalinista, a pesar de que ya esto suena desfasado, pero es una categoría de artistas que ha estudiado solo en la universidad o en institutos. Es como una élite que se crea y que quizás, esa sea la que sí puede acceder a los estímulos públicos y se deja de lado al artista autodidacta”.

El entrevistado advierte que si se exige la colegiatura como requisito, la censura podría darse por ese lado. “Por supuesto”, responde cuando se le recuerda que los documentalistas suelen ser comunicadores, sociólogos, etcétera, y no bachilleres en Arte. “Entonces, ¿por qué se da terminando un gobierno? En segundo lugar, es un freno a la libertad de creación, choca con la esencia del arte y las consecuencias pueden ser tremendas también”.

Al ser consultado sobre la fotografía de Keiko Fujimori con el actor y productor Eduardo Verástegui —quien quiso ser candidato en México y tiene un discurso conservador—, responde: “La vi. Es terrible. Y no sabemos cuál será la posición del próximo ministro de Cultura frente a estas dos leyes. Está todo junto, es un paquete”. Sostiene que, si se juntan la ley de cine y la del Colegio de Artistas, “son dos bombas de tiempo para la cultura. ¿A dónde va el arte en el Perú? ¿Hacia la extinción?”. Señala que al ver quiénes las promulgaron, se percibe “una orientación clarísima, además, está de acuerdo con todo lo que estamos viviendo a nivel regional. Lo mismo pasa en Argentina”.

Frente a la pregunta de si se puede enfrentar una batalla cultural, responde: “Yo veo que no hay la fuerza para enfrentar. Todo el mundo está ahora en shock, no hay una respuesta en este momento, más bien todos son ataques. Se necesitan muchos gremios fuertes y cada uno está en lo suyo en este momento. No veo una cohesión en torno a una respuesta más política que se necesitaría”.

“Nunca hemos estado en una situación así”, afirma la documentalista al referirse al impacto de las leyes actuales sobre el cine nacional. “Por lo menos teníamos leyes que estimulaban, por eso es que se han podido hacer 600 películas a lo largo de una década. Desde el 2000 en adelante ya había una incipiente industria que estaba comenzando, pero ahora este es un golpe que todavía no vemos. En los próximos años se va a ver la disminución de la producción de cine nacional, sobre todo la de cine documental y cine regional.”

Esa caída, advierte, se enmarca en una estrategia de “divide y vencerás al sector” que ya se observa con la Film Commission, entidad creada para promover producciones internacionales en Perú. “A estos les entrego esto por acá. Entonces, a ellos ya no les interesa lo que pase con los otros, eso es lo que ha pasado.” Como consecuencia, anticipa que “no te sorprenda que en los próximos meses haya gente que ya se empiece a colegiar, porque de alguna manera piensa que le va a convenir, cuando la posición debería ser: nadie se colegie”.

El contexto es especialmente grave para las realizadoras. Mujer de soldado, documental que acompaña una sentencia histórica en el caso de Manta y Vilca, enfrenta ahora un revés judicial. “Sus violadores van a estar libres. Con las últimas leyes que han salido, ya estos señores están libres; no pasó nada. Es una cosa espantosa, ¡imagínate! Después de tanto esfuerzo, tanto dolor y sufrimiento en los juicios. Es terrible porque ya estaban sentenciados.”

La crisis también golpea los nuevos proyectos. Aunque su último documental, El Huaro, ganó un premio en Argentina, la realizadora confiesa que “ganar un premio internacional ya no implica nada. Estamos en modo sobrevivir, así tan grave como eso”. Tenía un proyecto que presentó dos veces a DAFO y no resultó seleccionado. “No sé cómo podría poner 30% de aportes propios, no soy empresaria, no tengo capital de inversión.”

Frente a este panorama, la documentalista subraya que hay prioridades más urgentes en la agenda política. “Primero tienen que derogar las leyes procrimen y las leyes de amnistía a militares y policías, ¿no? Porque es dejarles la cancha libre para que hagan lo que quieran. Que torturen, que violen y que maten. Entonces, cuando hay que luchar por estas causas, la cultura va a estar relegada a la última fila. Quizás al final del periodo se acuerden de que existe una ley que está matando el cine nacional.”

“Esta ley es polarización y mercantilismo”

La Ley N.° 32645, promulgada por insistencia por el Congreso de la República, crea oficialmente el Colegio Profesional de Artistas del Perú (CPAP). Solo podrán integrarlo quienes tengan el título profesional en Arte o en Educación Artística. Para el actor y director David Carrillo, quien dirige el Teatro Racional, esta norma golpea al teatro peruano, que aún no se recupera del cierre de salas por la pandemia. “Incluso, los que tenemos privilegios no nos recuperamos del todo. No entiendo esta reacción del Estado de ponerle el ojo a las artes, en general”, declara. Carrillo, quien formó parte de un taller de Alberto Ísola de un año —su única formación teatral— y luego estudió Literatura en la universidad, advierte que la ley podría incentivar el retorno a las aulas solo para colegiarse. “Esa gente que apostó por el negocio de la educación con sus universidades ‘bambas’, seguro dice: ‘Van a querer estudiar como sea’. No les importa la calidad. Esta ley es polarización y mercantilismo”, afirma.

Los artistas escénicos, en general, han rechazado la creación del Colegio de Artistas. “Nos parece que se pretende regular contenidos. Esta ley invalida la condición profesional a muchísimos artistas. ¿Dónde queda el arte shipibo-konibo? ¿El arte andino?”, declaró a La República Mónica Sánchez. Mientras tanto, el cine peruano también enfrenta un panorama complejo. “Sí, por eso, ahora va a haber silencio. Más bien, van a salir ese tipo de películas como las que ya están saliendo”, señala un entrevistado sobre la disminución de la producción de documentales. Consultan si La Cantuta y Chavín de Huántar serán excepción, a lo que responde: “Claro, esas quizás los militares sí las van a ver y van a ver que el cine es importante para difundir sus ideas. Ya lo están haciendo”. ❖

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