Un equipo de arqueólogos ha desenterrado en la costa adriática de Italia la tumba de un príncipe guerrero de 2.500 años de antigüedad, sepultado junto a su carro de dos ruedas y un arsenal de armas. El hallazgo se produjo en el municipio de Sirolo, una pequeña localidad a orillas del mar Adriático, dentro de una antigua necrópolis del pueblo piceno, una enigmática cultura de la Edad del Hierro que dominó la zona antes de la llegada de los romanos.

Según el comunicado oficial de la Superintendencia de Arqueología de Ancona, Pesaro y Urbino, el complejo funerario promete arrojar nueva luz sobre la poderosa élite picena que dominó los alrededores del monte Conero hace más de 25 siglos. El hallazgo ofrece datos inéditos sobre esta misteriosa civilización prerromana de la cual se conoce poco.

Arqueólogos descubren el carro del príncipe guerrero en Italia. Foto: Superintendencia de Arqueología de Ancona, Pesaro y Urbino Fragmentos del carro de dos ruedas durante la excavación. Foto:

Fragmentos del carro de dos ruedas durante la excavación. Foto: Superintendencia de Arqueología de Ancona, Pesaro y Urbino

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¿Qué escondía la tumba del príncipe guerrero?

En el centro de una monumental empalizada circular, los arqueólogos desenterraron un gran enterramiento masculino que contenía un currus de madera —un carro de dos ruedas enterrado intacto con el noble hace unos 2.500 años—. El príncipe guerrero, perteneciente al grupo itálico de los picenos o picentis, fue sepultado además con un casco, un hacha y varios recipientes de bronce sellados con tapas de cerámica. Estos recipientes, llenos de restos orgánicos, podrían representar huellas de un banquete funerario u ofrendas de comida para la otra vida.

Excavación del entierro femenino. Foto:

Excavación del entierro femenino. Foto: Superintendencia de Arqueología de Ancona, Pesaro y Urbino

En el siglo VI a. C., los picenos habitaban una zona limitada al norte por los etruscos. Este enigmático grupo dejó pocos registros escritos, por lo que gran parte de lo que se sabe sobre ellos proviene de excavaciones arqueológicas. En 2020, ya se había descubierto en el cementerio de Pini una tumba principesca con un carro de ruedas de hierro, un arsenal de armas y un casco. Ahora, los arqueólogos encontraron otra tumba real con un carro y armas intactos, que arroja nueva luz sobre esta cultura antigua.

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Una mujer enterrada junto al príncipe

La necrópolis recién hallada en Sirolo, donde se encontró la tumba del príncipe guerrero, sorprendió a los arqueólogos por su forma sin precedentes. A diferencia de los cementerios picenos descubiertos anteriormente, que estaban rodeados por una zanja que simbolizaba la separación entre muertos y vivos, este nuevo yacimiento estaba delimitado por una empalizada de madera y se alzaba sobre una pequeña colina. Según el comunicado, esta ubicación buscaba posiblemente enfatizar su carácter monumental y su valor simbólico.

Junto al príncipe guerrero se encontró la tumba de una mujer, enterrada con textiles, zapatos y numerosas fíbulas —antiguos imperdibles metálicos que probablemente sujetaban su ropa y su mortaja—. Una enorme fíbula con un trozo de ámbar había sido colocada sobre o cerca de su cabeza, posiblemente como parte de su peinado o tocado. Este enterramiento no está lejos de la Tumba de la Reina en la necrópolis de Pini, donde, en 1989, los arqueólogos descubrieron a una mujer picena enterrada con dos carros, dos mulas y una gran cantidad de pertenencias personales. Si bien en la zona de Sirolo se habían descubierto tumbas reales durante décadas, el hallazgo de este nuevo cementerio, con su empalizada y su ubicación en una colina, resultó inesperado para los investigadores.

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