Un algoritmo de inteligencia artificial originalmente diseñado para identificar cráteres de impacto en Marte ha sido utilizado para escanear la topografía del fondo marino terrestre, logrando un hallazgo sin precedentes: los científicos detectaron 78 posibles calderas submarinas, de las cuales 73 eran completamente desconocidas hasta ahora.
El estudio, publicado en la revista Nature, triplica el número de calderas submarinas documentadas en el planeta, que hasta entonces era de apenas 30. De las nuevas estructuras identificadas, siete fueron destacadas por presentar el mayor riesgo potencial, la mayoría ubicadas cerca de zonas de subducción y en aguas poco profundas. Estas calderas pueden generar erupciones masivas, tsunamis, ondas expansivas, columnas de ceniza y enormes cantidades de vapor al explotar en las profundidades.
Los investigadores subrayan que conocer la ubicación de estas estructuras es esencial para prevenir daños ambientales. El lecho marino alberga infraestructuras clave como cables de comunicación e instalaciones de petróleo y gas, por lo que localizar calderas peligrosas resulta vital para mitigar riesgos, especialmente donde el impacto en las actividades humanas es mayor.
“Comprender la ubicación de calderas potencialmente peligrosas es fundamental para reducir el riesgo de graves trastornos económicos o, en el peor de los casos, daños ambientales si se produjera una erupción”, explica la investigadora y autora principal Andrea Verolino, de la Universidad de París Saclay.
Un mapa que muestra las nuevas calderas. Foto: Nature
El equipo adaptó un algoritmo originalmente diseñado para localizar cráteres en Marte y lo aplicó a mapas globales del fondo marino. En una primera pasada, el sistema detectó **87.435 formaciones posibles**, aunque la gran mayoría resultaron ser falsas alarmas. Tras aplicar filtros sucesivos y una inspección manual de los candidatos restantes, los investigadores redujaron la lista final a 78 calderas probables. De ese total, 73 eran completamente desconocidas hasta ahora.
De las estructuras recién identificadas, siete fueron destacadas como objetivos valiosos para futuras exploraciones. Su ubicación, profundidad del agua y forma sugieren que podrían ser clave para comprender los peligros volcánicos submarinos. El método empleado podría perfeccionarse en el futuro para localizar más formaciones volcánicas ocultas.
Batimetría de una caldera conocida, Niuatahi, en el archipiélago de Tonga. Foto: NOAA
La erupción de 2022 del volcán Hunga Tonga–Hunga Haʻapai demostró el potencial destructivo de las calderas submarinas. Aquella explosión fue cientos de veces más potente que la bomba de Hiroshima y produjo la **mayor explosión registrada** con instrumentos modernos, generando un tsunami de hasta 45 metros de altura. El evento causó víctimas mortales incluso en Perú. Este suceso subraya la importancia de identificar y vigilar los sistemas volcánicos submarinos antes de que entren en erupción.
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