La tensión entre Irán y Estados Unidos escaló a un nuevo nivel luego de que Teherán anunciara el cierre del estrecho de Ormuz, una de las rutas más vitales para el transporte mundial de petróleo. La medida llegó después de que Washington ejecutara nuevos ataques contra objetivos iraníes, en represalia por las agresiones sufridas por el M/V GFS Galaxy, un portacontenedores con bandera de Chipre que fue alcanzado cerca de esa vía marítima estratégica.

Como respuesta a los bombardeos estadounidenses, Irán lanzó misiles y drones contra varios blancos vinculados a Estados Unidos en el Golfo Pérsico. Teherán confirmó que atacó una base aérea estadounidense ubicada en Catar, mientras que las autoridades cataríes reportaron que interceptaron proyectiles dirigidos contra su territorio. La ofensiva iraní pone en riesgo la tregua acordada entre ambos países para avanzar en negociaciones y representa una nueva escalada en el conflicto.

El cierre del estrecho de Ormuz genera preocupación global no solo por la seguridad de la navegación marítima, sino también por la estabilidad en Oriente Medio, ya que por ese paso circula una parte importante del petróleo que se consume en el mundo. La decisión de Teherán amenaza directamente el suministro energético internacional y eleva las tensiones en una región ya de por sí volátil.

Irán cierra el estrecho de Ormuz en respuesta a ataques de EE. UU. contra objetivos iraníes, escalando tensiones en la región y afectando la navegación marítima global La Guardia Revolucionaria de Irán aseguró haber destruido instalaciones de apoyo logístico destinadas a portaaviones estadounidenses en el puerto de Duqm, en Omán. El sultanato convocó al embajador iraní y presentó una protesta formal. Además, Kuwait, Baréin, Emiratos Árabes Unidos y Jordania reportaron ataques o el impacto de misiles en sus territorios. Emiratos condenó la ofensiva y aseveró que esas acciones constituyen "una flagrante violación de la soberanía" de los países afectados. Por otro lado, el presidente Donald Trump aseguró que existía un entendimiento con Teherán poco antes del nuevo episodio de violencia. En una conversación telefónica con CNN, dijo que "teníamos un acuerdo con ellos ayer" y sostuvo que Irán "estaba cediendo en todo" antes del ataque contra un barco con un dron. Posteriormente, en declaraciones difundidas por NBC, el mandatario insistió en que la República Islámica había aceptado "un trato perfecto" antes de abandonar ese compromiso. Por su parte, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, sostuvo que "Irán tomó una mala decisión" y advirtió que el país "pagará" por sus acciones. Las autoridades iraníes y estadounidenses mantienen versiones opuestas sobre la situación en el estrecho de Ormuz. La Guardia Revolucionaria anunció que el paso permanecerá cerrado hasta nuevo aviso y comunicó que solo permitirá la circulación por un corredor autorizado bajo supervisión iraní. Mientras el Centcom aseguraba que la vía marítima continúa abierta —"Irán no controla el estrecho. El tráfico sigue fluyendo"— y afirmaba mantener fuerzas desplegadas para garantizar la libre navegación, la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico contradijo esa versión al indicar que "actualmente no es posible el tránsito" debido a la presencia militar. Explicó que los permisos volverán a emitirse cuando se recupere la estabilidad. En paralelo al aumento de las hostilidades, el ministro de Asuntos Exteriores de Pakistán, Ishaq Dar, pidió a todas las partes actuar con moderación e instó públicamente a una **desescalada** para evitar un mayor deterioro del conflicto. Antes del recrudecimiento de la crisis, el canciller iraní viajó a Omán para reunirse con autoridades en Mascate y abordar la situación de Ormuz. Tras el encuentro, el Ministerio de Relaciones Exteriores omaní informó que ambas delegaciones acordaron continuar las conversaciones en los ámbitos técnico y político, con el objetivo de alcanzar acuerdos conforme al derecho internacional. lr.pe

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