“El arte te da armas para mirar más allá de lo que otros ven”, sostiene Jhovan Tomasevich . El exitoso cantante, que también ha incursionado en Internet, genera admiración, algunos ataques y bastante reacción. Convencido de que entre el show de las redes sociales y los pasos que se dan en la vida real hay una marcada diferencia, sigue creando y comentando.
A punto de cumplir 50 años —desembarcar en la ‘base 5’, como él dice—, el calendario no miente, aunque a primera vista el tiempo parece haberle firmado un pacto de tregua. Lejos de una crisis, Tomasevich se encuentra en su mejor versión física y vocal, con la misma energía que cuando trepaba a los escenarios en la época de ‘Zen’. Hoy su vida va más allá del arte: es un comunicador que genera respaldo, controversia y popularidad.
En esta charla, el artista habla de lo que es como músico y de lo que gusta, piensa y dice como habitante de este planeta. Sobre la fama, la define como “que la gente te salude e identifique con lo que haces”. Preguntado si el músico se parece al ser humano, responde: “Si alguien va a una de mis presentaciones en Barranco y me espera para una foto, se dará cuenta de que soy tal cual me expreso en las redes”.
Admite que nunca se ha mareado con el éxito: “No, nada me llegó de golpe. Fue de manera progresiva. Eso te prepara”. Asegura tener buena disposición para el selfie —“entiendo al fan”— y niega soltar gestos de fastidio.
Jhovan Tomasevich asegura que nunca le ha faltado el respeto a su esposa, con quien lleva 20 años casado. Aunque reconoce que en redes sociales y en el programa nocturno ‘Guapote’ se muestra “superpicante, hipercoqueto”, su pareja entiende que es parte del show. “Se ‘caga’ de risa, entiende que es show”, afirma. Incluso revisan juntos su celular antes de dormir, y al ver fotos atrevidas de seguidoras, ella comenta: “Asu, qué avezadas”. Él responde a esas mujeres: “Gracias, pero no era necesario que muestres tanto”. Y si alguna insiste, su esposa le advierte: “Ponle freno a esta flaca”.
Tomasevich descarta ser malhumorado o irascible, y aunque sabe que tiene “jale con las chicas”, sostiene que atiende a todos sin incomodarse. “Sería un estúpido. Si ellos me han colocado donde estoy”, dice sobre sus seguidores. Sobre su fidelidad, explica que de joven fue “recontra travieso”, pero de grande entendió que “el sacavueltero vive con una espada en la cabeza y eso es horrible”. Agrega: “Si le eres infiel, le estás fallando a quien apostó por ti y duerme contigo todas las noches”.
Consultado si alguna vez lo engañaron, responde que sí, “y felizmente no me dolió tanto”. Relata que a una exnovia le confesó que él la había engañado. Finalmente, ante la posibilidad de que lo acusen de venderse como el esposo perfecto, responde: “De chibolo he sido recontra travieso”.
Cuando le preguntaron si había sido infiel, lo aceptó sin rodeos. "Claro, y sacando cuentas, sí era verdad", recordó, y agregó que solo atinó a sonreír y comentar: "Me la hiciste bien". Ante la consulta de si un rockero que se respeta baila salsa, respondió que el amor lo cambia todo: "Hermano, te enamoras y hasta al metalero lo ves en la pista dando sus pasos". Sobre su faceta futbolística, señaló que juega como defensa, mide 1.85 m y aclara que no es "machetero", sino que prefiere salir jugando. Al hablar de la música, la definió como "una aventura de vida".
Respecto a su vocación, confesó que no nació pensando en dedicarse al arte, pero "como jugando descubrí que podía ir por el mundo y estar en una banda era como tener un negocio con amigos". El momento en que asumió que era lo suyo llegó cuando se dio cuenta de que "podía ser bueno y además, me daba plata". En cuanto a la oposición de sus padres, explicó que en esa época ellos atravesaban un divorcio y la economía estaba complicada, y como él ya ganaba cantando, "no hubo mucha oposición".
Consultado sobre si sus hijos quisieran seguir sus pasos, recomienda que "siempre es bueno tener un backup". Sobre si se ha vengado de un amor no correspondido en sus letras, admitió: "Le he dado duro, pero nunca pongo nombres para que no me reclamen". Aunque alguna vez le pidieron explicaciones, solo le preguntaron si esa letra era por ella. Finalmente, reconoció que su carrera le ha ayudado a conquistar chicas: "A mí sí, porque era muy tímido. Subir a un escenario, cantar, te da poder".
Jhovan Tomasevich, sin vueltas y a su estilo, asegura que se divierte en redes sociales: “Veo los temas y doy mi opinión. Ya entendí lo que más le gusta a la gente”. Aunque se ha ganado enemigos, revela que muchos de quienes lo insultan se los ha encontrado en la calle. “Les pregunto: ‘¿No me quieres decir en la cara lo que escribiste?’”, cuenta. La respuesta suele ser una excusa: “No hermanito, soy tu fan y quería cagarme de risa”. Sobre su posición política, se define como “de centro derecha”.
El artista y su mensaje van de la mano, y para reafirmar el concepto recurre al compositor argentino Astor Piazzolla: “La música es el arte más directo, entra por el oído y va al corazón”.
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