Los feriados nacionales en Perú son esperados por millones de trabajadores como una oportunidad para descansar, compartir tiempo con sus familias o viajar, pero también generan debate entre empresas y sindicatos sobre su impacto en la economía. En los últimos años, el calendario incorporó cuatro nuevos feriados de carácter cívico-militar, mientras que el Ejecutivo redujo parte de los días no laborables para el sector público. Este escenario ha puesto nuevamente el foco en los efectos que tienen estas fechas sobre el empleo, la actividad productiva y sectores como el turismo.
La legislación peruana establece que los trabajadores tienen derecho a descansar durante los feriados nacionales sin que ello afecte su remuneración. No obstante, existen actividades que no se detienen, como la minería, la industria, los restaurantes, los hoteles o el comercio, donde parte del personal continúa laborando. El abogado laboralista César Puntriano explicó que, cuando un trabajador presta servicios durante un feriado y no recibe un descanso compensatorio, tiene derecho a percibir una remuneración adicional equivalente a dos jornales diarios. En la práctica, precisó, no se trata de pago triple, ya que la remuneración correspondiente al feriado ya está incluida en el sueldo mensual. La misma regla también alcanza a quienes realizan trabajo remoto.
En cambio, si la empresa otorga un descanso sustitutorio en otra fecha, el pago adicional deja de corresponder. El incumplimiento de estas disposiciones constituye una infracción muy grave y puede ser sancionado por la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral (Sunafil) con multas que superan los S/288.000, dependiendo del número de trabajadores afectados.
Puntriano advirtió, además, que uno de los conflictos laborales más frecuentes surge cuando las empresas no reconocen correctamente la sobretasa por trabajar en un feriado. A esto se suma la realidad de los trabajadores informales, que en los hechos continúan laborando sin acceder a estos beneficios.
El incremento de feriados en los últimos años ha generado posturas enfrentadas entre el empresariado y los sindicatos. Desde la Sociedad Nacional de Industrias (SNI), Antonio Castillo, su director institucional, señaló que “cada feriado implica una reducción de producción en sectores donde la producción no se puede parar”. Según explicó, industrias como la agroindustria, la siderurgia, la cerámica y parte del sector manufacturero requieren operación continua, por lo que un día no laborable se traduce en mayores costos laborales y menor producción efectiva. Las estimaciones del gremio indican que los cuatro feriados añadidos en los dos últimos años representarían una caída cercana a 0,3 puntos porcentuales del Producto Bruto Interno (PBI), equivalentes a aproximadamente S/3.000 millones en producción que dejaría de generarse.
Castillo sostuvo que el impacto también alcanza a pequeños negocios y trabajadores independientes que dependen de la actividad económica diaria. Por ello, planteó revisar el calendario nacional y evaluar que algunas fechas conmemorativas permanezcan como celebraciones cívicas, pero sin convertirse necesariamente en días no laborables.
La Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP) tiene una visión distinta. Para el gremio sindical, los feriados forman parte de los derechos laborales y permiten que los trabajadores recuperen energías, fortalezcan la convivencia familiar y dispongan de espacios para el descanso.
“El descanso es un derecho ganado por los trabajadores para poder compartir con sus familias y recuperar sus energías”, sostuvo Gustavo Minaya, secretario general adjunto de la CGTP. El dirigente señaló que la organización respalda las medidas que amplían los espacios de descanso, aunque estos beneficios deberían aplicarse de manera uniforme entre trabajadores del sector público y privado. Cuando se decretan días no laborables para el sector público, muchos trabajadores del sector privado terminan recuperando posteriormente esas horas, lo que genera un tratamiento desigual entre ambos regímenes laborales, explicó.
Mientras empresas y sindicatos mantienen posiciones enfrentadas, el sector turismo considera que los feriados largos representan uno de los principales motores del turismo interno. Según el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), durante Semana Santa de 2026 cerca de 1,9 millones de turistas nacionales recorrieron el país y generaron un impacto económico de US$228,5 millones, con un gasto promedio de S/500 por persona. Para Carlos Loayza, gerente general de la Cámara Nacional de Turismo (Canatur), el debate no debería centrarse en reducir el número de feriados, sino en aprovecharlos mejor. Afirmó que estos periodos impulsan el movimiento de hoteles, restaurantes, empresas de transporte, agencias de viaje, guías turísticos, comercios y emprendimientos familiares, contribuyendo a distribuir ingresos en distintas regiones del país. Un solo feriado largo puede generar entre US$135 millones y más de US$220 millones en actividad económica, dependiendo de la temporada y la duración del descanso, recordó.
Desde una perspectiva legal, César Puntriano considera que el actual calendario de feriados merece una revisión. El especialista recordó que entre 1991 y 2021 el Perú mantuvo 12 feriados nacionales y que recién entre 2021 y 2023 se incorporaron cuatro nuevas fechas de carácter cívico-militar. En su opinión, estas conmemoraciones podrían mantenerse sin necesidad de convertirse en días de descanso obligatorio.
El Perú pasó de tener 12 feriados nacionales entre 1991 y 2021 a sumar 4 nuevos entre 2021 y 2023, lo que ha reavivado el debate entre quienes defienden el derecho al descanso y quienes alertan sobre el impacto en la productividad. Según la Sociedad Nacional de Industrias (SNI), esos cuatro feriados adicionales habrían reducido el PBI en 0,3 puntos porcentuales y dejado de generar S/3.000 millones en producción. Sin embargo, el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) reportó que solo en Semana Santa de 2026 viajaron 1,9 millones de turistas nacionales, con un gasto promedio de S/500 cada uno, lo que generó un impacto económico de US$228,5 millones. Además, un solo feriado largo puede mover entre US$135 millones y más de US$220 millones en actividad económica.
Organismos como el Banco Central de Reserva (BCR) han advertido que el exceso de feriados puede afectar la economía, aunque también reconocen sus beneficios para la conciliación laboral y familiar, así como para el turismo. Entre las alternativas que se barajan figuran trasladar algunos feriados a los lunes o viernes, o convertirlos en celebraciones sin descanso obligatorio. Cualquier modificación, no obstante, requerirá una ley aprobada por el Congreso, ya que los feriados nacionales están regulados por normas con rango de ley.
Mientras el debate continúa, las multas por incumplir el pago correspondiente por laborar en feriados pueden alcanzar más de S/288.000. Las posiciones siguen divididas entre quienes priorizan la competitividad económica, quienes defienden el derecho al descanso y quienes ven en los feriados una oportunidad para impulsar el turismo interno.
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