¿Por qué en el Banco Central de Reserva (BCR) resulta casi impensable un caso como el que involucra al expremier Alberto Otárola, mientras que en otras entidades públicas abundan las contrataciones irregulares? La pregunta cobra relevancia en un contexto donde diversas instituciones han sido cuestionadas por designaciones alejadas de criterios técnicos y presuntos favorecimientos personales.

Otárola afronta una denuncia constitucional por haber contratado a Yaziré Pinedo en el Ministerio de Defensa mediante órdenes de servicio que, según se cuestiona, no respondieron a un proceso de selección basado en la meritocracia sino a un supuesto favorecimiento personal. Ejemplos de malas praxis no faltan: la investigación contra Nicanor Boluarte por el caso “Los Waykis en la Sombra”, una presunta organización criminal que buscó copar cargos de prefectos, subprefectos y puestos en entidades del Ejecutivo; y más recientemente, reportajes periodísticos revelaron que varias mujeres que visitaron el despacho del entonces presidente interino José Jerí obtuvieron posteriormente puestos en distintas entidades públicas.

Frente a ese panorama, el BCR ha construido durante décadas un modelo de gestión basado en la meritocracia, la especialización técnica y la formación permanente de sus profesionales. Como organismo constitucionalmente autónomo, su estructura se sustenta en políticas de desarrollo profesional, siendo uno de sus pilares la formación de nuevos profesionales. La continuidad de Julio Velarde al frente de la institución ha vuelto a poner el foco en ese esquema y en la posibilidad de que algunas de sus prácticas sirvan de referencia para fortalecer la gestión de otras entidades del Estado. ¿Es posible imitarlo? ¿Puede ser un ejemplo para otros estamentos públicos? El debate se intensifica justo cuando el tarjetazo —la designación sin criterios técnicos— parece ser la regla en muchas dependencias estatales, algo que difícilmente ocurriría en el ente emisor.

Desde 1961, el Banco Central de Reserva (BCR) organiza el Curso de Verano de Economía, un programa dirigido a estudiantes universitarios con el objetivo de difundir conocimientos especializados en teoría económica y análisis macroeconómico. Cada año, esta convocatoria, junto con la de los cursos de Economía Avanzada y Finanzas Avanzadas, recibe más de 800 postulaciones de universidades públicas y privadas de distintas regiones del país. Estos cursos están dirigidos a estudiantes de Economía, Finanzas, Ingenierías y carreras afines que cursan desde el octavo ciclo o tienen hasta tres años de egresados. El proceso de selección es riguroso: incluye un examen, una entrevista y la elaboración de un ensayo. De todas las postulaciones, solo 35 participantes son admitidos en cada Curso de Verano. Luego, los alumnos con mejor desempeño acceden a una etapa de especialización intensiva dentro del banco. “Al final se elabora un ranking e invitamos a los seis o siete primeros a formar parte del Banco”, explicó a Correo el gerente general del BCR, Paul Castillo. La incorporación de esos jóvenes es apenas el primer paso de un proceso más amplio. “El primer peldaño es tratar de convocar a los mejores. Hemos tenido la suerte de contar con los mejores alumnos de las facultades de Economía y Finanzas de distintas universidades. Con ese punto de partida, lo que sigue es mantenerlos motivados”, afirmó Castillo. El BCR subraya que el objetivo de estos programas no es solo cubrir sus propias necesidades de personal, sino también contribuir a la formación de economistas especializados que luego se desempeñan en otras entidades públicas, el sector privado y la academia. En el libro “50 años del Curso de Verano”, la institución destaca que numerosos exalumnos han ocupado cargos de responsabilidad dentro del propio banco, ministerios, organismos públicos y universidades. Otros han continuado estudios de posgrado y desarrollado carreras académicas tanto en el Perú como en el extranjero.

El desarrollo de los cuadros técnicos es uno de los ejes del modelo de gestión del BCR, y busca que el conocimiento especializado permanezca dentro de la institución. Dos años después de su ingreso, los profesionales pueden acceder al apoyo institucional para realizar estudios de maestría o doctorados en universidades del extranjero. Una vez concluidos, muchos regresan para enseñar en el propio Curso de Verano, “contribuyendo a difundir los nuevos conocimientos adquiridos” a nuevas generaciones. Este mecanismo “propicia un círculo virtuoso”, ya que buena parte de esos profesionales también transmite los conocimientos adquiridos desde la docencia universitaria y otras instituciones.

Castillo precisó que, en la práctica, los trabajadores permanecen entre dos y tres años desempeñándose en distintas áreas antes de postular a concursos internos para financiar estudios de posgrado. “A partir del tercer año tienen la posibilidad de participar en los concursos internos para el financiamiento de posgrados, maestrías y doctorados en el exterior. Dependiendo del programa, pueden permanecer entre dos y cinco años fuera y luego retornan al banco con la expectativa de ir asumiendo gradualmente mayores responsabilidades”, explicó.

La estrategia no termina con la incorporación de nuevos profesionales. El banco señaló que “uno de los objetivos que tienen los cursos de verano es difundir conocimiento especializado en economía, en particular en macroeconomía y, más recientemente, en los temas de finanzas en los que el banco va concentrando su trabajo”. Ese proceso está respaldado por la estructura organizativa del banco. El Reglamento de Organización y Funciones (ROF) asigna al Departamento de Desarrollo de Personal la responsabilidad de diseñar un sistema que comprende la evaluación del desempeño, la identificación del potencial de los trabajadores, la planificación de la línea de carrera y los planes de sucesión para puestos estratégicos.

La capacidad del BCR para responder ante escenarios de alta incertidumbre, como el Fenómeno El Niño, depende de contar con equipos técnicos estables y preparados. “Siempre tienes que estar preparado para el peor escenario, pero esperando que ocurra el mejor escenario”, afirmó Castillo, quien destacó que “contar con un equipo estable es bastante importante” frente a eventos que no ocurren todos los años. En ese contexto, la continuidad de Julio Velarde al frente del Banco Central cobra especial relevancia. “Todos estamos muy contentos con la continuidad de Julio. Ha sido muy positivo que se le haya invitado a continuar y haya aceptado. El accionar del banco, ciertamente, sigue, y la continuidad nos ayuda en ese sentido”, concluyó el gerente. El modelo del BCR, basado en el mérito, la competencia y el aprendizaje continuo, ha sido construido durante décadas y es considerado su principal activo. Castillo recordó que otras entidades públicas, como la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y algunos organismos reguladores, ya han comenzado a desarrollar programas similares para captar talento. No obstante, sostuvo que la cultura institucional del BCR sigue siendo un pilar diferenciador. La reelección de Velarde se da justo cuando ese modelo vuelve a estar en el centro del debate, reafirmando la importancia de la estabilidad técnica en la toma de decisiones económicas.

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