El Perú ha enfrentado diversos episodios del fenómeno de El Niño (FEN) en las últimas dos décadas, pero el ocurrido entre 2023 y 2024 se destaca como uno de los de mayor impacto por la intensidad de las lluvias, la magnitud de los daños y sus efectos sobre la economía.

En abril de 2024, el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) confirmó que el Niño Costero 2023-2024 fue el más intenso registrado en la costa occidental de Sudamérica en los últimos 20 años. “En Perú, el fenómeno de El Niño se caracterizó por ser muy cálido (...) con intensas lluvias en la vertiente occidental de la cordillera, principalmente en la costa norte y central”, detalla su reporte.

Las lluvias extraordinarias de 2023 dejaron 839,760 personas con necesidades humanitarias, según informó el jefe del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), Carlos Yáñez Lazo, basado en las Evaluaciones de Daños y Análisis de Necesidades (EDAN). Además, el compendio estadístico del Indeci de 2024 reportó que en los primeros seis meses de ese año se registraron 2,550 emergencias por lluvias intensas, afectando a más de 248,763 peruanos. El saldo incluyó 27,133 damnificados, 1,979 lesionados, 18 fallecidos y 3 desaparecidos a nivel nacional, siendo Huancavelica, Cusco y Ayacucho las regiones más golpeadas.

En cuanto a infraestructura, el mismo reporte del Indeci señala que el ciclón Yaku, que potenció el FEN, causó en 2023 la destrucción de 43,037 viviendas y afectó otras 223,945. También se perdieron 48,732 hectáreas de cultivo y resultaron afectadas 57,968 hectáreas adicionales; además, 397 puentes fueron destruidos y 656 resultaron dañados. Por su parte, el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred) advirtió en mayo de ese año que el FEN puso en riesgo muy alto por movimientos en masa y/o inundaciones a 17,573 centros poblados a nivel nacional.

El Fenómeno de El Niño (FEN) se convirtió en el principal freno para la economía peruana en 2023. Según el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), este evento climático restó 1,1 puntos porcentuales al crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI), superando el impacto de los conflictos sociales (-0,8 puntos), la pérdida de confianza empresarial (-0,3), la menor demanda de exportaciones no tradicionales (-0,2), las sequías (-0,1), la gripe aviar (-0,1) y la menor inversión de los gobiernos subnacionales (-0,1). La entidad reportó que el sector agropecuario se contrajo 2,0%, la mayor caída en más de tres décadas, debido a los daños de las anomalías térmicas sobre cultivos como arroz, limón, papa, algodón y palta. Además, la pesca registró una contracción de 21,2% por la suspensión de la captura de anchoveta en la zona centro-norte.

Cuadro del Impacto de los Choques de 2023 en la Economía Peruana del reporte de inflación de septiembre de 2025 elaborado por el BCRP.

El impacto climático también disparó las infecciones por dengue. El Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades (CDC) advirtió en su boletín epidemiológico de la segunda semana de noviembre de 2024 que el país se convirtió en “un escenario epidémico”, favorecido por fenómenos como El Niño. En 2023, el CDC registró a nivel nacional 256,641 casos de dengue, que cobraron la vida de 444 peruanos. Los adultos mayores fueron los más propensos, con 241 fallecidos. Las regiones con mayor incidencia de la enfermedad fueron Piura (79,304 casos); Lambayeque (31,460); Lima (30,735); La Libertad (26,502) e Ica (16,889).

En paralelo, las regiones con mayor población expuesta a un alto grado de riesgo por estos eventos fueron Áncash (225,780 personas), Piura (207,766), Huánuco (164,972), Cajamarca (117,929) y La Libertad (104,564).

El exministro de Agricultura Juan Manuel Benites advirtió que el país no está preparado para enfrentar el Fenómeno El Niño (FEN) y criticó la “ejecución paupérrima” de los recursos públicos por parte de los gobiernos regionales y municipios. En diálogo con Correo, señaló que “no alcanza ni el 50% cuando estamos en una emergencia”. A su juicio, el impacto del FEN no solo depende del evento climático, sino del nivel de preparación del Estado. Benites cuestionó el reciente crédito suplementario aprobado por el Ejecutivo: “Esperábamos que se justificara por la emergencia, pero apenas hay 300 o 400 millones de soles destinados al FEN”. Enfatizó que le preocupa “que no estemos mirando esto con seriedad, que tanto el Congreso que ya se va, como el gobierno que se retira, no estén tomando las previsiones suficientes para que el nuevo gobierno tenga los recursos y tenga un plan de acción que pueda continuar”. El exministro explicó que la inestabilidad política ha impedido tener continuidad de autoridades y un plan de acción constante. “Hay toda una premura, emergencias y todos empiezan a trabajar. Pero, con tanta inestabilidad, ha hecho que no tengamos continuidad de autoridades y no tengamos un plan de acción que sea constante. Entonces lo que estamos viviendo es un país que no está preparado, que está haciendo los esfuerzos para tratar de ganarle el reloj”, sostuvo. Añadió que, si bien la naturaleza no se puede controlar, “sí se puede mitigar, se puede reducir los impactos. Pero toda la debacle política que hemos tenido no ha permitido tampoco poder organizar una institución que se pueda ser responsable de esto”.

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