Los huesos de mamut lanudo pertenecieron a otro tipo de mamífero. Foto: James Havens Durante más de siete décadas, dos fragmentos óseos de la columna vertebral de un gran mamífero prehistórico permanecieron archivados en el Museo del Norte de la Universidad de Alaska, identificados como restos de un mamut lanudo. Sin embargo, un reciente estudio ha revelado que en realidad pertenecen a una especie completamente diferente e inesperada. Los huesos fueron hallados en 1951 por arqueólogos durante una expedición al interior de Alaska. En ese entonces, el arqueólogo alemán Otto Geist determinó que se trataba de un mamut lanudo (Mammuthus primigenius). Su diagnóstico parecía lógico: en esa región abundan los restos de megafauna del Pleistoceno tardío y el tamaño de las vértebras era comparable al de un elefante. Geist trasladó los fósiles al museo, donde quedaron almacenados por más de 70 años. Gracias al programa 'Adopta un mamut', el museo finalmente pudo datar los restos. Los análisis de radiocarbono y los isótopos de carbono presentes en el material fósil arrojaron una antigüedad de entre 2.000 y 3.000 años. El dato desconcertó a los científicos, porque los mamuts se extinguieron hace unos 13.000 años, con la excepción de pequeñas poblaciones aisladas que sobrevivieron hasta hace aproximadamente 4.000 años. Los huesos resultaron ser demasiado jóvenes para pertenecer al mamut lanudo, lo que llevó a los expertos a replantear su origen. El hallazgo demuestra que no todo lo que parece un mamut en Alaska lo es, y abre nuevas preguntas sobre qué especie habitó la región hace apenas unos milenios. Las placas de crecimiento fósiles descubiertas en la década de 1950. Foto: Museo del Norte de la Universidad de Alaska

Las placas de crecimiento fósiles descubiertas en la década de 1950. Foto: Museo del Norte de la Universidad de Alaska

Lo que inicialmente se creyó un hallazgo excepcional de mamut resultó ser otra cosa. El biogeoquímico Matthew Wooller, autor del estudio publicado en Journal of Quaternary Science, señaló que "los fósiles de mamut que datan del Holoceno tardío del interior de Alaska habrían sido un hallazgo asombroso: el fósil de mamut más joven jamás registrado". Y agregó: "Si son exactos, estos resultados serían varios miles de años más recientes que la evidencia más reciente de mamut en Beringia oriental".

Las pistas que revelan la presencia de huesos de ballena

Sin embargo, las pistas químicas desmintieron esa teoría. Los huesos presentaban niveles mucho más altos de isótopos de nitrógeno-15 y carbono-13 de lo esperado en un herbívoro terrestre como el mamut lanudo. Aunque estos compuestos también pueden aparecer en animales de tierra firme, son mucho más frecuentes en el océano y tienden a acumularse en organismos marinos. Nunca se ha encontrado un mamut de Beringia oriental con una firma química de este tipo, entre otras cosas porque el interior profundo de Alaska no es conocido por su vida marina. Aunque los especímenes estaban demasiado degradados para contener ADN nuclear, los científicos lograron extraer ADN mitocondrial y compararlo con el de una ballena franca del Pacífico norte (Eubalaena japonica) y una ballena minke común (Balaenoptera acutorostrata).

Especie de Eubalaena japonica, al cual pertenece uno de los fósiles descubierto. Foto: Fishbios

Especie de Eubalaena japonica, el cetáceo al cual pertenece uno de los fósiles descubierto. Foto: Fishbios

Wooller señala que, aunque el enigma de las dataciones de radiocarbono se aclaró al descubrir que los supuestos fósiles de mamut eran ballenas, "un misterio igualmente desconcertante salió a la luz". Los investigadores reconocen que la incógnita sigue abierta y barajan varias hipótesis. Una posibilidad es que los huesos hayan sido trasladados desde la costa por comunidades humanas antiguas, algo documentado en otras partes del mundo pero nunca antes en el interior de Alaska. Otra hipótesis plantea que las ballenas pudieron internarse por antiguos sistemas de ríos o ensenadas, aunque lo consideran poco probable por el tamaño de los animales y la falta de condiciones adecuadas en las aguas interiores. También existe una tercera explicación: un posible error en la catalogación original del museo, dado que Otto Geist recolectó miles de piezas en distintas regiones del estado durante los años cincuenta.

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