El estadounidense Bello Nock, reconocido en todo el mundo por sus arriesgadas acrobacias, es una de las figuras centrales de Pulso 2026-Festival Internacional de Circo del Perú, que se celebra hasta el lunes 13 de julio. En este evento, trapecistas, acróbatas, malabaristas y artistas de alto riesgo de más de 20 países compiten por el Pulso de Oro. Nock, que ostenta el título de Leyenda Mundial del Circo, conversó con La República sobre su trayectoria.
Pese a haber recibido todos los reconocimientos posibles en el mundo circense, el artista asegura que ninguno es más importante que el genuino favor del público. “Eso es lo que me importa por sobre todas las cosas”, afirma. Bello Nock, descrito como “un payaso en serio”, es un tipo con los pies en la tierra.
El imaginario del circo tiene su propio mundial, y este se desarrolla en el marco de Pulso 2026. Nock representa a la novena generación de una de las familias circenses más importantes de Europa. Consultando sobre lo que significa heredar una tradición artística que se extiende por más de dos siglos, respondió: “Estoy muy orgulloso de mi herencia circense y agradecido de que también haya sido mi pasión”.
El artista recordó que su esposa siempre decía que sus hijos no debían sentirse con derecho ni obligados a continuar la tradición familiar. “Yo nunca me sentí obligado; estaba en mi sangre y siempre me encantó”, sostuvo. “Tengo recuerdos desde los tres o cuatro años de grandes números, artistas y payasos. Mi familia y las experiencias que viví me dieron una inmersión total en esta tradición, que luego combiné con el deseo de hacer las cosas a mi propia manera”, agregó.
Bello Nock. Foto: Difusión.
Para Bello Nock, los Guinness World Records que ostenta por hazañas circenses extremas representan “una validación”. Se trata de récords documentados y medidos oficialmente, que van más allá del ámbito circense. “Todos mis premios y reconocimientos son muy útiles para promocionar mi trabajo y fortalecer mi trayectoria”, explica. En Europa, por ejemplo, su Payaso de Oro de Montecarlo le otorga “credibilidad inmediata”. También fue nominado al Drama Desk Award por una producción teatral en Nueva York y recibió un Brass Ring Award por un espectáculo para parques temáticos. “Cada premio conecta con una audiencia distinta”, señala. Durante años evitó participar en America’s Got Talent, pero hacerlo le abrió “otra forma de reconocimiento entre determinados públicos”. Para el artista, estos reconocimientos le dicen al público que “no solo hiciste algo, sino que lo hiciste de manera excepcional”.
Consultado sobre cómo define la esencia de su trabajo y qué diferencia a un payaso acróbata de uno tradicional, Nock responde que sus grandes actos de riesgo y acrobacias —como colgarse de un helicóptero o caminar por cables suspendidos— lo han diferenciado, pero aclara: “No hago simplemente actos extremos disfrazado de payaso”. Él cuenta historias desde el personaje de un payaso “capaz de hacer cosas que nadie espera de un payaso, sin dejar de ser divertido”. Además, tiene números de participación del público, actos de pista y reprises que han recibido importantes premios internacionales. “Creo haber demostrado que soy un comediante integral, mucho más que un simple payaso acróbata”, concluye.
Bello Nock lanzado desde un cañón. Foto: Difusión.
-En la vida de todo artista siempre hay un hecho determinante que lo conduce a una vocación. ¿Cuál fue el tuyo?
-Con solo seis años, durante una parada familiar en Las Vegas para ver a mi primo actuar en el Circus Circus Casino, vi a un payaso en una gigantesca valla publicitaria y pensé: “¡Quiero ser el payaso del cartel!”. Mi tía me hizo un traje igual al del anuncio y yo mismo me maquillé de memoria para parecerme a ese personaje. Hoy, ese sueño infantil se ha cumplido: me he convertido en el payaso de los carteles de innumerables producciones, desde Ringling Bros. hasta los casinos MGM, además de cientos de campañas, festivales y eventos especiales alrededor del mundo.
-Has participado en algunos de los programas de talentos más vistos del mundo.
-La televisión ofrece a un artista escénico una oportunidad única para llegar a una audiencia imposible de alcanzar incluso tras toda una vida de giras. Aunque he realizado más de 20 mil funciones en vivo y actuado ante más de 100 millones de espectadores, mi participación en China’s Got Talent fue vista por cerca de mil millones de personas. También participé en Britain’s Got Talent: Champions. Estos programas siempre generan nuevas oportunidades de trabajo y reconocimiento, que son el motor de la carrera de cualquier artista en vivo.
Bello Nock suspendido de un helicóptero. Foto: AFP.
-Estamos en un mundo cada vez más intolerante. En este sentido, ¿el humor se ha vuelto un factor clave para romper barreras?
-Sí, absolutamente. A veces hay que hacer pequeños ajustes según la cultura, pero cuando realmente amas al público y conectas con él, lo sientes de inmediato. Yo amo al público, y su aprobación y entusiasmo me llenan de energía. Todo gira en torno a contar una historia que involucre al público. Es más fácil tomar distancia del peligro cuando simplemente esperas que un especialista haga algo arriesgado. En mis espectáculos construyo un personaje que se ríe de sí mismo, lo que hace que el riesgo resulte mucho más cercano y comprensible para todos.
-A lo largo de tu carrera has trabajado con compañías históricas como Ringling Bros. and Barnum & Bailey Circus y Big Apple Circus. ¿Cómo manejas el reconocimiento?
-Hay que tener muy claro quién eres para no perder tu identidad. Cuanto más grande es una producción, más grande es el equipo y más ideas hay sobre la mesa. Debes aprender a colaborar, pero sin renunciar a tu identidad ni a tu pasión. He visto a muchos artistas sentirse abrumados por ese proceso.
-En el circo se unen todas las artes. ¿Qué impresión te genera el circo en América Latina hoy?
-En lo personal, una parte muy importante de mi desarrollo artístico ocurrió en México, trabajando con el Circo Atayde a inicios de los años noventa.
-¿Y qué tal el público?
-¡Me encantan los públicos latinoamericanos! El público mexicano vivía el circo con enorme entusiasmo. Hablo español con fluidez y disfruto el idioma, la cultura y la gastronomía. También admiro el valor que se da a la familia y a disfrutar la vida. Los públicos latinoamericanos valoran la cercanía y la risa.
…
Dato:
Entradas en Teleticket: entre S/35 y S/224.
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