Por segunda vez en su historia, España se clasificó a las semifinales del Mundial 2026, y lo hizo repitiendo el guión de los octavos de final. En un partido de cuartos ante Bélgica, Mikel Merino volvió a salir desde el banquillo para rescatar a la selección con un tanto en el minuto 88 que selló el 2-1 definitivo. El patrón ya se había visto antes: en los cuartos de la Eurocopa 2024 y en los octavos del Mundial actual, el mismo jugador apareció para definir.

El encuentro, sin embargo, comenzó con otros protagonistas. Jérémy Doku y Lamine Yamal se saludaron instantes antes del pitido inicial, como un adelanto del peligro que representarían para sus equipos. Doku dominó los primeros minutos, pero Lamine Yamal fue creciendo con el paso del tiempo, en una serie de duelos uno contra uno entre ambos. La primera de las cuatro partes del partido —debido a la pausa de hidratación— fue de tanteo, con España más dueña del balón y dos disparos despejados por Nathan Ngoy, mientras Doku y Lamine Yamal intentaban imprimirle mayor velocidad al juego.

Tras la pausa, fue Lamine Yamal quien inició la jugada del primer gol. Atrajo la atención de Doku y De Cuyper para filtrar un pase a la llegada de Pedro Porro. Este asistió a Dani Olmo, cuyo remate fue despejado por Thibaut Courtois, pero el rebote quedó para un gol con sello de Luis de la Fuente. El seleccionador español volvió a acertar con los cambios, una costumbre ya consolidada. Esta vez, la decisión de calado fue sentar a Pedri y devolverle la confianza a Fabián Ruiz, titular en el debut y uno de los cuatro cambios tras el 0-0 ante Cabo Verde. Suyo fue el 1-0 que relajó a España.

El primer gol que recibió España en este Mundial llegó de la mano de Charles De Ketelaere. El belga anticipó a Pau Cubarsí en el primer palo para rematar un centro de Timothy Castagne desde banda derecha y, forzado, logró cruzar el balón. Así se convirtió en el primer jugador en marcarle a Unai Simón en un Mundial desde que Ao Tanaka lo hiciera el 1 de diciembre de 2022. Ese tanto acabó con la imbatibilidad del guardameta español, que quedó en 649 minutos, y puso sobre el césped del estadio de Los Ángeles un escenario nuevo para la Roja.

El sufrimiento se apoderó del partido después de que Bélgica tumbara el muro defensivo de España. De la versión dominante que mostró ante Portugal, el equipo de Luis de la Fuente pasó a una de menos fluidez contra los belgas, aunque también se preocupó de correr menos riesgos. Para recuperar el control, el técnico no tardó en mover el banquillo: en el minuto 55 hizo los cambios más tempranos del torneo, dando ingreso a Pedri y Ferran Torres.

Sin embargo, el giro definitivo llegó de forma forzada y desde el lado belga. En el minuto 71, Thibaut Courtois tuvo que retirarse por unas molestias en el muslo izquierdo. En su lugar entró Senne Lammens, un debutante que terminó siendo protagonista en la foto del gol que eliminó a Bélgica y clasificó a España a las segundas semifinales de un Mundial en su historia. Un escenario que, además, alejó los fantasmas de México 1986. Quizá demasiado, como aquel intento de tacón de Mikel Oyarzabal en una pared con Dani Olmo, un exceso más que un recurso que precedió al primer tanto en contra de la Roja.

El héroe de la noche volvió a ser Mikel Merino. Como ante Portugal, cuando marcó en el minuto 91, el centrocampista apareció en el 88 para salvar a España, apenas dos minutos después de haber ingresado al campo. Esta vez, el gol nació de un disparo lejano de Pau Cubarsí que el arquero Lammens despejó mal, dejando el balón muerto en el área para que Merino, oportunista, lo empujara a la red. El ‘6’ sigue demostrando su faceta de ‘9’ y conduce a España a las segundas semifinales mundialistas de su historia. No encontró el equipo el fútbol brillante que mostró ante Portugal, pero el guión se repitió: Mikel Merino no entiende de muros de cuartos. El partido de cuartos de final se disputó en el estadio de Los Ángeles ante 70.492 espectadores. Antes del inicio, se guardó un minuto de silencio en memoria de los fallecidos en los incendios de Almería. España sigue viva en su camino hacia la segunda estrella.

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