Un conjunto de restos fósiles hallado hace varios años en la Amazonía ecuatoriana ha sido identificado como el primer dinosaurio registrado en esa región, un hito para la paleontología nacional. Científicos de la Universidad Regional Amazónica Ikiam confirmaron que los vestigios, encontrados en Napo, pertenecen a un dinosaurio de aproximadamente 67 millones de años. El espécimen recibió el nombre provisional de 'Wakrayampi', en honor a lenguas ancestrales.
El reconocimiento científico abre una nueva etapa para explorar la historia geológica del oriente ecuatoriano, una zona que hasta ahora carecía de evidencias de estos reptiles. "Al reportar que en esta formación y en estas rocas existieron dinosaurios, la idea es que podamos encontrar también otros restos", declaró a EFE el investigador Santiago Balcázar-Loaiza, destacando el impacto del hallazgo en la formación rocosa local. Este descubrimiento amplía el conocimiento sobre la distribución de los dinosaurios en Sudamérica durante el periodo Cretácico.
¿Qué características tenía el fósil del primer dinosaurio descubierto en la Amazonía ecuatoriana?
Los análisis científicos confirmaron que los restos pertenecen a un saurópodo titanosaurio, un herbívoro de cuello largo, cola extensa y cuerpo robusto. Aunque los investigadores no logran asignarlo a una especie específica, calculan que el ejemplar poseía un tamaño mediano dentro de su familia biológica. El experto Balcázar-Loaiza detalló a EFE que "estos animales medían entre 6 y 30 metros. Podríamos decir que ese ejemplar sería de un tamaño intermedio". Esta deducción surge a partir de los rasgos anatómicos conservados en las piezas recuperadas. El espécimen habitó la actual región selvática de Ecuador hace aproximadamente 67 millones de años, hacia finales del periodo Cretácico, una época con condiciones ambientales muy diferentes de las actuales, según informó la Universidad Regional Amazónica Ikiam. El dinosaurio recibió el nombre provisional de 'Wakrayampi', una denominación de origen kichwa que une los vocablos "wakra", alusivo a su gran magnitud, y "yampi", relativo a su estructura. "Buscamos involucrar lenguas ancestrales del Napo para crear conciencia de que el patrimonio fósil, el patrimonio paleontológico, es algo propio, es algo de nosotros mismos", afirmó Balcázar-Loaiza sobre el valor cultural del apelativo.
Los restos fósiles fueron hallados en 2018 por los pobladores Robert Román, Álvaro Román y Germán Shiguango en la comunidad de Misahuallí, en la provincia amazónica de Napo. Durante cinco años, las piezas permanecieron sin una clasificación oficial, ya que los habitantes desconocían su valor científico. Recién después de ese lapso, especialistas de la Universidad Regional Amazónica Ikiam y la Fundación Azara de Argentina analizaron la osamenta para determinar su verdadera identidad.
El estudio confirmó que los huesos pertenecían a un reptil prehistórico que vivió en una llanura costera hace unos 67 millones de años. La institución académica resaltó que este hallazgo "constituye el primer registro de un dinosaurio en la Cuenca Oriente de Ecuador y el segundo descrito formalmente en el país". Este hito se suma al único antecedente reportado previamente en la provincia de Loja. A pesar del logro, el equipo de investigación reconoció que persisten interrogantes, ya que no es posible precisar la especie exacta con el material disponible. Por ello, los científicos planean realizar excavaciones adicionales en la Amazonía para recuperar más evidencia del Cretácico. Esas futuras campañas buscan esclarecer la biodiversidad de la época y reconstruir la evolución de estos gigantes en el norte de Sudamérica.
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