El conflicto entre Rusia y Ucrania ya cumplió más de cuatro años. El Kremlin afirmó este viernes que, en las condiciones actuales, resulta “imposible” celebrar negociaciones de paz con Ucrania, por lo que la campaña militar rusa en el país vecino proseguirá sin cambios. La declaración fue realizada por el portavoz presidencial, Dmitri Peskov, durante su rueda de prensa telefónica diaria. “Rusia sigue abierta a lograr sus objetivos a través de negociaciones pacíficas y político-diplomáticas (…) Pero en condiciones en la que esto es imposible debido a la falta de voluntad del régimen de Kiev, proseguimos la 'operación militar especial'”, aseguró Peskov. El portavoz respondía así a informaciones de la prensa internacional que señalaban que el presidente ruso, Vladímir Putin, habría renunciado por el momento a retomar las conversaciones, estancadas desde febrero a causa de los continuos ataques ucranianos contra la infraestructura energética en territorio ruso. Esos ataques con drones de largo alcance han generado una crisis de combustible en casi todo el país, lo que ha provocado un fuerte descontento popular a falta de poco más de dos meses para las elecciones legislativas. Peskov subrayó que “mientras Kiev intenta escalar” la situación con esos ataques masivos, el Ejército ruso continuará ampliando la franja de seguridad en el norte y este de Ucrania. “Vemos que Kiev no está ahora a favor del proceso de paz”, agregó. Según las mismas informaciones, Putin mantiene invariable el objetivo de conquistar militarmente todo el Donbás, aunque expertos militares consideran que esa meta aún está lejos del alcance de Moscú. Por otro lado, el Kremlin ya había rebatido el jueves las afirmaciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien sugirió que la actual escalada de ataques ucranianos con drones podría conducir al fin de la guerra. Peskov fue contundente al respecto: “Más bien, vemos que están un poco confundidos en la Casa Blanca sobre que, a través de la escalada, a través de la presión militar, se puede propiciar un arreglo pacífico. Esa es una conclusión errónea”.

Durante la cumbre de la OTAN en Turquía, el miércoles, Donald Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, coincidieron en que los bombardeos ucranianos contra la retaguardia rusa —que han sido exitosos— podrían acelerar el fin del conflicto. Trump, al inicio de su reunión con el presidente ucraniano Volodímir Zelenski en Ankara, calificó la situación como “una escalada, pero una escalada que puede conducir al fin” de la guerra.

El Kremlin ha reiterado que ve “imposible” negociar con Ucrania en las condiciones actuales, por lo que la ofensiva militar rusa continuará sin pausa. Moscú insiste en que el gobierno de Volodímir Zelenski no muestra voluntad real de diálogo y que cualquier conversación sería “inútil” mientras Kiev reciba apoyo militar de Occidente. “Seguiremos adelante con la guerra hasta cumplir todos los objetivos de la operación especial”, declaró el portavoz Dmitri Peskov, citado por agencias internacionales. La postura rusa se endurece tras los recientes avances en el frente de Donetsk y la negativa ucraniana a ceder territorios. Mientras tanto, Ucrania denuncia que Rusia solo busca ganar tiempo para reagrupar tropas y lanzar nuevas ofensivas. La comunidad internacional, por su parte, mantiene la presión con sanciones y suministro de armas a Kiev, aunque sin lograr un cambio en la estrategia del Kremlin. La guerra, que ya supera los dos años, no muestra señales de una pronta resolución diplomática.

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