Finalmente, el proceso electoral ha concluido y, por primera vez en la historia del Perú, una mujer ha sido elegida presidenta por votación popular. Se trata de Keiko Fujimori, líder de Fuerza Popular, cuyo triunfo genera una mezcla de alegría y esperanza en el país. Así lo expresa José Ricardo Stok, profesor emérito del PAD, quien destaca la singular situación que atraviesa la nación.

El Perú enfrenta un escenario de contrastes: por un lado, parecen coexistir dos países en un solo territorio, lo que exige una labor esmerada para atender las múltiples carencias de la población. Stok señala que es necesario implementar un asistencialismo eficaz y directo, pero de forma paralela, se debe desarrollar el campo propicio para generar oportunidades productivas, comerciales y laborales. Esto implica contar con vías de comunicación seguras, créditos en condiciones especiales y canales para que las producciones locales lleguen a mercados abiertos en condiciones adecuadas.

Sin embargo, el panorama también es alentador. La naturaleza del mercado, los términos de intercambio y las perspectivas regionales favorecen enormemente al Perú, creando una situación única que podría impulsar crecimientos del 5% al 7%. Para que este desarrollo sea posible, Stok subraya que debe concretarse uno de los lemas de Fuerza Popular: el orden. "Una de las malas características del país es el extremado desorden que campea por tantos sitios, y que carcome y debilita todo esfuerzo por mejorar", afirma. Añade que hay quienes encuentran natural el desorden, otros que se benefician de él y muchos que lo toleran casi acostumbrados. "Si hay orden, habrá tiempo oportuno y paz", concluye.

“Las oportunidades son como los amaneceres: si uno espera demasiado, se los pierde”, recuerda William Ward. Y aunque las dificultades son una cualidad innegable del ámbito contingente, los empresarios están habituados a tomar retos. No perdamos este amanecer: hace falta generar un entorno de realista optimismo con trabajo serio, una cruzada de honestidad, responsabilidad y valentía. ¡Manos a la obra!

La oportunidad que tenemos por delante es grande, pero no para “ordeñarla” en exclusivo provecho propio porque eso sería mezquino. Un cauce posible es el concepto de valor compartido, estrategia de Porter y Kramer que, generando rentabilidad, busca atender y resolver las necesidades sociales del entorno. Se puede empezar por la propia empresa —trabajadores, proveedores y clientes—; luego, las personas y necesidades del ámbito inmediato donde opera; y finalmente, si hay condiciones y buen ánimo, atender las ingentes necesidades básicas de la población o prestar la colaboración propia.

Viene a la memoria una frase de San Agustín: “La paz es la tranquilidad en el orden”. Una tranquilidad que no es comodidad, sino serenidad; un orden que no es exceso de reglas y normas, sino libertad con responsabilidad. En definitiva, saber hacer lo que a cada uno le compete y hacerlo bien, con integridad, con ánimo generoso y buscando siempre el bien común, atentos a las necesidades de los que nos rodean.

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