Este Búho observa con preocupación las intenciones no tan ocultas del presidente encargado José Balcázar de liberar al golpista Pedro Castillo. El fracasado golpe de Estado que dio el 7 de diciembre del 2022 es el principal proceso que afronta, pero no el único. Tiene otros juicios por corrupción, tráfico de influencias, organización criminal y más. De ninguna manera es víctima de un encierro injusto como buscan presentarlo ante los peruanos, aunque algunos incautos se comieron ese cuento. Pero Castillo no es una ‘santa paloma’, ‘culpa del pacto mafioso’ como intentan pintarlo.

De manera sospechosa, Balcázar volvió a recibir en Palacio a Roberto Sánchez y al hermano del chotano, el electo senador José Castillo Terrones. Pocos días antes los dos últimos y la cuñada-hija de Castillo, Yenifer Paredes, también estuvieron en la casa de gobierno donde conversaron del indulto, como confesó el mismo Balcázar cuando fue requerido por la prensa. Es innegable que coordinan la salida a las calles del vacado presidente antes de que Balcázar deje el poder, pues ven muy lejano que Keiko Fujimori lo libere durante los próximos cinco años de su gobierno. Para ellos es ahora o nunca.

Los ingenuos que piden su libertad olvidan que cuando fue electo jefe de Estado ni siquiera pudo esperar a 28 de julio, cuando debía asumir el cargo, para comenzar a hacer arreglos bajo la mesa. Desde semanas antes recibía a altas horas de la noche a oscuros empresarios y otros personajes de dudosa reputación en la casa de la calle Sarratea, en Breña, a donde él mismo llegaba encapuchado para no ser reconocido.

La Fiscalía también lo acusa de haber cobrado coimas de cuarenta mil dólares a oficiales de la Policía y las Fuerzas Armadas para ascenderlos de grado, según reveló su propio secretario personal, Bruno Pacheco, quien contó detalles a las autoridades. En total habría cobrado 320 mil dólares. Molesto porque no había sido incluido en el negocio, un indignado Pacheco le reclamó a uno de los ayudantes de Castillo: ‘Ustedes se la están llevando solos’.

Además, olvidaron los veinte mil dólares hallados en el baño de Palacio y los cientos de miles de soles que recibía de algunos de sus ministros, que le pagaban para quedarse en sus cargos y así seguir con sus negociados. Hay más casos por corrupción en los que está involucrado Castillo, como Puente Tarata o Sada Goray.

Es triste para quienes votaron con ilusión por Castillo en 2021, pero la verdad es que no solo se trata de un completo incapaz, ignorante y rapaz que solo se dedicó a dividir a los peruanos sembrando odios, sino que tenía unas ansias desmesuradas de dinero sucio y, como cereza del pastel, es un tipo que no cree en la democracia ni la respeta.

Hoy Sánchez pugna por verlo otra vez en las calles para azuzar juntos a la gente y promuevan el caos y la violencia. No se olviden que para eso el chotano se pinta solito, es su especialidad. En 2017 lideró la huelga magisterial de casi tres meses —esa en la que en plena avenida Abancay alguien le dijo que se tire a la pista para fingir una agresión policial y él lo hizo al instante— que le malogró el año escolar a millones de estudiantes, y que cuando se levantó la medida de fuerza, muy a su pesar, a los pocos días intentó volver a lo mismo, pero sus bases ya no lo siguieron en su nuevo despropósito.

Mientras el país se prepara para lo que parece será un Fenómeno El Niño devastador, el presidente del Congreso, Alejandro Balcázar, debería enfocarse en contener sus efectos en lugar de pensar en indultar a un tipo de la catadura de Pedro Castillo. Eso es lo que desprestigia a nuestra política: los políticos dedicados a cualquier cosa menos a trabajar por el Perú. Y hablando de despropósitos, ¿qué hizo de bueno José Jerí para que quieran condecorarlo solo por haber sido presidente del Congreso? No es lógico premiar a alguien únicamente por ocupar un cargo. Jerí, durante su mandato, protagonizó vergonzosos escándalos: metió a mujeres a Palacio que luego firmaban jugosos contratos con el Estado, y sostuvo sospechosas reuniones con empresarios chinos en el jirón Paruro. Todo ello motivó su salida del poder sin pena ni gloria. Apago el televisor.

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