El fenómeno climático de El Niño sigue fortaleciéndose y, según la más reciente actualización del Centro de Predicción del Clima (CPC) de Estados Unidos, podría alcanzar una intensidad sin precedentes entre octubre y diciembre. El organismo estima que hay un 81% de probabilidad de que el evento se convierta en "muy fuerte", lo que lo posicionaría entre los más intensos desde 1950, afectando patrones climáticos globales.
De acuerdo con la entidad estadounidense, la evolución de las condiciones oceánicas y atmosféricas respalda un escenario en el que El Niño mantendrá su proceso de intensificación. Las proyecciones también indican una elevada probabilidad de que el fenómeno continúe activo hasta los primeros meses de la primavera boreal de 2027, lo que prolongaría su influencia sobre distintos patrones meteorológicos. Durante su pico, previsto para el último trimestre del año, el evento tendría características comparables con algunos de los registros históricos más significativos desde mediados del siglo XX.
El Centro de Predicción del Clima de Estados Unidos estima que el fenómeno El Niño que se avecina podría ser uno de los más intensos jamás registrados. Según el organismo, existe un 81 % de probabilidad de que entre octubre y diciembre se consolide un episodio calificado como "muy fuerte", categoría que se asigna cuando las temperaturas superan en al menos 2,0 grados Celsius el índice de referencia. De cumplirse ese pronóstico, el evento se ubicaría entre los más potentes desde que comenzaron los registros en 1950.
Actualmente, la temperatura superficial del mar en la región Niño 3.4 del Pacífico ecuatorial se encuentra 1,2 °C por encima del promedio. A este calentamiento se suman el aumento de la temperatura de las aguas subsuperficiales y los cambios en los patrones de viento y presión atmosférica. Estos factores, según explicó el centro, evidencian el fortalecimiento del sistema océano-atmósfera vinculado a El Niño. La combinación de estos indicadores refuerza la advertencia de que el fenómeno podría alcanzar una magnitud excepcional en los próximos meses.
El Niño se caracteriza por el aumento de la temperatura superficial del mar en el centro y este del Pacífico ecuatorial, lo que altera la circulación de vientos, la presión atmosférica y los regímenes de lluvia, generando variaciones climáticas en diversas regiones del mundo. Entre sus efectos típicos están condiciones más secas en Australia, inviernos más lluviosos en África Oriental y el sur de Estados Unidos, así como un alza en las temperaturas globales. El CPC advirtió que, si bien el fenómeno suele alcanzar su pico entre noviembre y febrero, el incremento térmico a escala mundial se manifiesta después. En ese sentido, el episodio anterior, sumado al cambio climático antropogénico, hizo que 2023 fuera el segundo año más cálido registrado y que 2024 batiera un nuevo récord histórico.
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