La cantante galesa Bonnie Tyler, dueña de una de las voces más inconfundibles del pop y el rock, murió a los 75 años en un hospital de Faro, Portugal. La artista, cuyo nombre real era Gaynor Hopkins, había nacido el 8 de junio de 1951 en Gales y forjó una carrera que cruzó fronteras gracias a su característica voz ronca, resultado de una operación de cuerdas vocales en los años setenta.

De acuerdo con el comunicado difundido por su familia y equipo de trabajo, Tyler falleció de forma inesperada a consecuencia de la enfermedad por la que estaba siendo tratada. Sus seres queridos solicitaron respeto y privacidad para afrontar este difícil momento. La intérprete recibía tratamiento desde hacía más de dos meses por una grave afección de salud.

A comienzos de mayo, Tyler fue sometida a una cirugía intestinal de emergencia. Debido a la gravedad de su estado, los médicos decidieron inducirle un coma para favorecer su recuperación. Durante semanas permaneció en la unidad de cuidados intensivos. En junio, su equipo informó que había salido del coma y mostraba una evolución favorable, aunque continuaba en condición delicada y canceló todos los conciertos previstos para el verano europeo. Sin embargo, su estado volvió a agravarse en los últimos días.

Su consagración internacional llegó en 1983 con “Total Eclipse of the Heart”, una balada compuesta por Jim Steinman que encabezó las listas de éxitos en varios países y se convirtió en un himno de los años ochenta. También brilló con temas como “Holding Out for a Hero” e “It’s a Heartache”, que la consolidaron como una figura central del pop-rock.

A lo largo de más de cinco décadas de trayectoria, Tyler publicó 18 álbumes de estudio, realizó giras por todo el mundo y continuó activa sobre los escenarios hasta este año. En marzo ofreció el que sería su último concierto, sin imaginar que semanas después comenzaría el delicado proceso de salud que acabaría con su vida. La industria musical internacional está de luto tras su partida.

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