La tensión política entre Reino Unido y Argentina, derivada de la Guerra de las Malvinas de 1982, volvió a incidir en el fútbol mundial. En la recta final del Mundial 2026, con Argentina e Inglaterra instaladas en cuartos de final, la designación arbitral quedó en el centro del debate: ningún árbitro inglés dirige un partido de la Albiceleste en una Copa del Mundo desde 1974.
Los colegiados Michael Oliver y Anthony Taylor, dos de los más reconocidos del momento, son opciones importantes para los partidos decisivos del torneo, pero no tendrían margen para arbitrar a Argentina si el equipo de Lionel Messi sigue avanzando. El motivo no responde a una cuestión futbolística, sino a la vieja tensión política entre ambos países.
La FIFA suele evitar designaciones que puedan generar sospechas de parcialidad o conflictos diplomáticos. Así como un árbitro no puede dirigir a su propio país, también se procura evitar cruces especialmente sensibles. En este caso, los árbitros ingleses quedan prácticamente descartados para partidos de Argentina por el antecedente político.
El último árbitro inglés que dirigió a Argentina en un Mundial fue Jack Taylor, en el empate 1-1 ante Alemania Democrática el 3 de julio de 1974. Taylor, una de las grandes figuras del arbitraje de aquella época, también fue el encargado de dirigir la final de ese Mundial entre Alemania Federal y Países Bajos.
Fuera de la Copa del Mundo, el registro más cercano es de George Courtney, también inglés, quien arbitró el amistoso entre Irlanda y Argentina del 16 de mayo de 1980 en Lansdowne Road, donde la Albiceleste ganó 1-0. Dos años más tarde llegó la Guerra de las Malvinas, un conflicto que marcó la relación entre ambos países y que, con el tiempo, se trasladó a los criterios de designación arbitral.
De esta manera, Michael Oliver y Anthony Taylor, pese a su jerarquía, quedarían condicionados en una posible semifinal de la Albiceleste por la histórica tensión política entre Reino Unido y Argentina.
La situación que viven Michael Oliver y Anthony Taylor tiene un impacto directo en la lucha por arbitrar los partidos más importantes del Mundial 2026. Taylor ya experimentó un escenario similar en Qatar 2022, cuando Argentina llegó a la final ante Francia y el vínculo político con Reino Unido le cerró las puertas para ser elegido. Ahora, el panorama se repite. Argentina enfrentará a Suiza este sábado 11 de julio por los cuartos de final, mientras que Inglaterra hará lo propio ante Noruega ese mismo día. Si ambas selecciones ganan sus respectivos cruces, se cruzarán en semifinales y ningún árbitro inglés podrá estar a cargo de ese partido.
Oliver, por ejemplo, fue designado para el España vs Bélgica de cuartos de final, pero sus opciones de llegar a una eventual final se reducen considerablemente si Argentina o Inglaterra avanzan en el torneo. La combinación de resultados podría dejar a ambos colegiados sin margen de maniobra para ser considerados en las instancias decisivas. El factor político y la nacionalidad vuelven a ser determinantes en la asignación de los árbitros para los encuentros más trascendentales de la Copa del Mundo.
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