Durante las vacaciones escolares, el tiempo libre de niños y adolescentes suele incrementarse, lo que muchas veces deriva en un mayor uso de celulares, tabletas, computadoras y videojuegos. La falta de rutinas o actividades estructuradas puede propiciar un consumo excesivo de dispositivos electrónicos.

Para la Dra. María Elena Escuza, directora de la carrera de Psicología de la Universidad Norbert Wiener, el inconveniente no está en la tecnología en sí, sino en el desbalance que ocurre cuando las pantallas desplazan actividades clave para el crecimiento infantil. “Las pantallas no son el problema por sí mismas. El riesgo aparece cuando reemplazan actividades esenciales como el juego, el descanso o la convivencia con la familia y los amigos. El objetivo no es prohibir la tecnología, sino enseñar a utilizarla de forma equilibrada”, señaló la especialista.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Academia Americana de Pediatría coinciden en que el tiempo de ocio digital en escolares y adolescentes debe ser moderado y no interferir con otras actividades fundamentales. Las pautas son claras: en menores de dos años, se recomienda evitar las pantallas, excepto para videollamadas con familiares. Entre los dos y cinco años, la exposición no debe superar una hora diaria de contenido educativo, siempre con acompañamiento adulto. Para niños y adolescentes de 6 a 18 años, el límite sugerido para el ocio digital es de hasta dos horas al día.

Claves para un uso saludable de la tecnología en vacaciones

La especialista advierte que una exposición prolongada a dispositivos electrónicos puede incrementar el riesgo de ansiedad, afectar la concentración y reducir las oportunidades para desarrollar habilidades sociales. Para evitarlo, la Dra. Escuza comparte cinco recomendaciones para promover hábitos saludables durante las vacaciones.

En primer lugar, sugiere establecer horarios para el uso de dispositivos electrónicos. También recomienda promover actividades fuera del entorno digital, como deportes, juegos al aire libre, lectura, manualidades y juegos de mesa. Otra clave es dar el ejemplo en casa, limitando el uso del celular durante los momentos familiares. Además, insta a observar señales de alerta, como irritabilidad al desconectarse, alteraciones del sueño, aislamiento social o dificultad para controlar el tiempo frente a las pantallas. Finalmente, propone mantener una rutina equilibrada, combinando descanso, recreación, tiempo en familia y uso moderado de dispositivos.

“Las vacaciones son una oportunidad para fortalecer los vínculos y favorecer experiencias que contribuyan al desarrollo emocional. Cuando existe un equilibrio entre la tecnología, el juego, el descanso y la convivencia, los niños y adolescentes regresan a clases con mejores herramientas para afrontar los retos escolares y sociales”, concluyó la representante de la Universidad Norbert Wiener.

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