Preocupaciones compartidas pero con salidas distintas. Esa es la fotografía del sector textil peruano, que Gestión recogió al conversar tanto con los productores nacionales, que compiten en el mercado interno con las prendas asiáticas, como con los exportadores que buscan ganar espacio en plazas como Estados Unidos. En ambos casos, el punto común es la expectativa de que Keiko Fujimori se interese por una industria que, en el último quinquenio, ha padecido diversos factores adversos.

Raúl Saba, presidente del Comité Textil de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI), señaló a Gestión que la competencia con las prendas de vestir asiáticas que ingresan al Perú —sobre todo las provenientes de China— es cada vez más dura para los productores locales. Según datos de la SNI, en 2025 ingresaron cerca de US$ 1,000 millones en prendas de vestir al país, y el 55% de ese valor llegó del gigante asiático. Sin embargo, no existe un registro certero de cuántas de ellas ingresan vía plataformas digitales como Temu, Shein o AliExpress.

“Estas plataformas ingresan productos subvaluados, sin controles y sin pagar ningún impuesto. Eso afecta directamente a las empresas, a las mypes las están haciendo puré”, comentó Saba, según el análisis que han realizado.

El vocero de la SNI señaló que no han encontrado data registrada al respecto. Aunque existen dos partidas arancelarias (las 9809 y 9810) que cubren las importaciones de entrega rápida, estas aparecen vacías en el portal de Sunat. Esto se debe a que las compras en estas plataformas suelen ser menores a US$ 200, cifra que en el Perú es el umbral de “minimis” —el valor máximo de mercancías importadas exentas de aranceles e impuestos aduaneros, según la definición internacional. Competir bajo esas condiciones, según el criterio de Saba, explica el negativo desempeño del sector en casi todas sus variantes en lo que va del año. Entre enero y abril, la industria textil y de confecciones disminuyó 9.2% respecto al mismo periodo de 2025. Todas sus ramas están en negativo hasta abril. Solo en ese mes, cayeron 7 de sus 9 clases industriales, principalmente el acabado de productos textiles (-19.8%), la fabricación de prendas de vestir, excepto prendas de peletería (-17.7%), y la fabricación de artículos confeccionados con textiles, excepto prendas de vestir (-15.9%). Aunque el sector argumenta que la importación desde Asia es quizá el principal factor que los ha golpeado este año, lo cierto es que el impacto del fenómeno de El Niño no ha sido menor en textil y confecciones, sobre todo por un invierno cálido (durante el frío, las prendas suelen ser más elaboradas y de mayor valor).

Un mercado que debe recuperarse

Juan José Córdova, presidente del Comité de Confecciones de la Asociación de Exportadores del Perú (ADEX), detalló a Gestión que Estados Unidos es el principal destino de las exportaciones textiles peruanas, concentrando más del 60% del total, mientras que Brasil, el segundo mercado, apenas representa el 7%. “Al cierre del primer cuatrimestre del año las exportaciones textiles han decrecido 7% aproximadamente. Eso se debe a que EE.UU., nuestro principal mercado, ha importado menos prendas y vestidos, en un 12%. Esto tiene un motivo también: hay incertidumbre en las marcas por cómo irá el consumo americano en el corto plazo”, señaló.

Tras el inicio del conflicto en Medio Oriente entre EE.UU., Irán e Israel, el aumento de los precios del petróleo y combustibles derivados ha generado que la población estadounidense priorice otros productos en vez de textiles, según Córdova. En el frente exportador, la mirada es otra, pero no está libre de angustias. El vocero de ADEX recordó que la caída del 7% en el primer cuatrimestre responde directamente a la menor demanda de las marcas ante la incertidumbre sobre el consumo americano en el corto plazo.

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