Dinamarca evalúa la viabilidad de la Isla Energética del Mar del Norte, el proyecto de construcción más grande de su historia, cuyo presupuesto supera los 210.000 millones de coronas danesas, equivalentes a entre 28.000 y 30.000 millones de euros. La infraestructura, una isla artificial de 120.000 metros cuadrados —el tamaño de unos 18 campos de fútbol—, está diseñada para centralizar y distribuir energía eólica marina hacia seis países europeos.
El desglose económico contempla cerca de 10.000 millones de euros para la construcción de la isla y los muelles, mientras que el monto restante se destinará a los parques eólicos y las interconexiones. Además, se estima un sobrecosto de aproximadamente 50.000 millones de coronas danesas (unos 6.700 millones de euros) respecto a los cálculos iniciales.
Según la Agencia Danesa de la Energía, la isla tendrá una capacidad inicial de 3 gigavatios (GW), ampliable a 10 GW para 2040, lo que permitirá abastecer a 10 millones de hogares en el continente. El proyecto también contempla la producción de hidrógeno verde.
Inicialmente previsto para 2033, el megaproyecto proyecta ahora su puesta en marcha para 2036 debido a desafíos financieros y regulatorios. La iniciativa cuenta con el respaldo internacional de países como Alemania, Francia y Países Bajos, en el marco del Pacto Verde Europeo, cuyo objetivo es alcanzar la neutralidad climática en 2050.
La plataforma, situada a unos 80 kilómetros de la península de Jutlandia, funcionará como una central eléctrica marina que, mediante cables submarinos de alta tensión, conectará a Dinamarca, Alemania, los Países Bajos, Noruega, Bélgica y el Reino Unido, según OkDiario. Además de distribuir electricidad, una parte de la energía se empleará en la producción de hidrógeno verde a través de electrólisis en alta mar, un insumo clave para descarbonizar sectores difíciles como la aviación y el transporte marítimo, lo que reducirá la necesidad de obras en zonas costeras y aliviará la presión sobre ecosistemas terrestres.
Por cada gigavatio (GW) de energía eólica marina generada, se reducen las emisiones de CO₂ en 1,9 millones de toneladas anuales. Cuando alcance su capacidad máxima de 10 GW, la isla evitará la emisión de casi 20 millones de toneladas de dióxido de carbono al año. Para mitigar la alteración de los fondos marinos y la fauna local por el tendido de cables y la estructura artificial, el diseño contempla convertir las barreras de protección en arrecifes artificiales que sirvan como refugios y favorezcan la biodiversidad marina. No obstante, la Agencia Danesa de la Energía advierte que la ejecución final depende de la obtención de permisos ambientales y de la estabilización de los costos de los materiales.
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