El economista Carlos Adrianzén, decano de la Facultad de Economía de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), afirmó que la inversión minera en el Perú está "postergada" debido a políticas que desalientan la llegada de capitales. "Lo que tenemos es el residuo de políticas sistemáticamente orientadas a espantarla, a reducirla, a trabarla", sostuvo en declaraciones a La República.
Según el especialista, la cartera de proyectos de inversión minera del país, valorizada en aproximadamente US$64.000 millones, representa una de las principales oportunidades para dinamizar el crecimiento económico y reducir las brechas sociales. No obstante, una parte importante de estas iniciativas continúa sin ejecutarse debido a obstáculos regulatorios, conflictos sociales y demoras en la obtención de permisos.
Adrianzén señaló que reducir las trabas burocráticas y la corrupción permitiría impulsar el crecimiento económico, especialmente en las regiones con menor competitividad, según el Índice de Competitividad Regional (INCORE) 2026. La situación actual, advirtió, limita el desarrollo de esas zonas.
El economista señaló que la mayor parte de los proyectos mineros en el país son de capital extranjero, por lo que destrabarlos impactaría directamente en el crecimiento económico y en la reducción de la pobreza. “La inversión extranjera tiene una alta conexión con la reducción de pobreza. Si a mí me gusta mejorar un indicador, es mejorar la tasa de incidencia de pobreza”, afirmó.
Este análisis cobra relevancia tras los resultados del Índice de Competitividad Regional (INCORE 2026), elaborado por el Instituto Peruano de Economía (IPE), que evidencia importantes diferencias entre las regiones del país. Mientras algunas mantienen indicadores cercanos a los estándares nacionales, varias jurisdicciones de la Amazonía y otras zonas del interior continúan mostrando rezagos en infraestructura, institucionalidad, educación y productividad. Para Adrianzén, estas brechas reflejan el bajo dinamismo económico de diversas regiones.
“Algunas regiones llegan al 40% del producto global, que son niveles de países de bajos ingresos. Es una prioridad del gobierno revertir esa cifra con mayor crecimiento”, sostuvo. En ese sentido, descartó que el incremento del gasto público sea la principal herramienta para acelerar la economía regional y afirmó que el desafío pasa por mejorar las condiciones para la inversión privada.
“El mayor crecimiento en el corto plazo no se logra con mayores recursos del Estado peruano, sino menos trabas del Estado peruano, menos corrupción del Estado peruano”, sostuvo Adrianzén. Según el INCORE 2026, reducir las brechas entre regiones sigue siendo uno de los principales desafíos del país, y el especialista considera que destrabar la inversión minera es una de las herramientas más efectivas para lograrlo, siempre que se acompañe de una gestión pública más eficiente y con menores niveles de corrupción.
La cartera de inversión minera incluye proyectos de cobre, oro, hierro, plata y otros minerales en diversas regiones. Gremios empresariales han advertido que acelerar su ejecución generaría miles de empleos, aumentaría la recaudación fiscal y fortalecería las economías regionales. En ese marco, el economista señaló que el próximo gobierno debe priorizar la eliminación de barreras burocráticas, fortalecer la institucionalidad y crear un entorno de mayor confianza para la inversión privada, con el fin de recuperar el crecimiento y mejorar la competitividad regional.
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