Entre el 10 % y el 15 % de los perros que llegan a consulta veterinaria padecen insuficiencia cardíaca, una enfermedad que suele confundirse con el envejecimiento natural. Así lo advirtió María Lourdes Velarde, decana de la carrera de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Científica del Sur, en el marco del Día del Médico Veterinario Peruano, que se conmemora cada 8 de julio. El porcentaje se eleva en animales mayores de siete años.

“Es vital que los perros, especialmente cuando llegan a una edad avanzada y según su raza, se realicen un chequeo cardíaco al menos una vez al año, sin esperar a que aparezca un problema grave para actuar, ni normalizar que la mascota se canse rápido en esa etapa de su vida”, señaló la especialista.

La insuficiencia cardíaca ocurre cuando el corazón pierde progresivamente la capacidad de bombear sangre de forma eficiente hacia el resto del organismo. En la mayoría de los casos, la enfermedad tiene un origen genético o congénito, aunque también puede desarrollarse como consecuencia de infecciones parasitarias —como el llamado “gusano del corazón”—, hipertensión, enfermedades renales, arritmias u obesidad. Aunque esta patología no tiene cura, un diagnóstico temprano permite controlar los síntomas, reducir las complicaciones y mejorar la calidad de vida del animal.

Velarde explicó que las enfermedades cardíacas se presentan de manera diferente según el tamaño del perro. Los perros de menos de 15 kilos, razas pequeñas y medianas, tienen mayor predisposición a desarrollar enfermedad degenerativa valvular, una alteración que impide el correcto funcionamiento de las válvulas cardíacas.

En perros de más de 15 kilos es más frecuente la cardiomiopatía dilatada, una enfermedad en la que el músculo cardíaco pierde fuerza para bombear sangre. Las razas grandes y gigantes más predispuestas incluyen al Dóberman, Gran danés, Bóxer, Terranova, San Bernardo y Pastor alemán. En cambio, las razas pequeñas con mayor riesgo de insuficiencia cardíaca son el Cavalier King Charles Spaniel, Poodle, Yorkshire Terrier, Chihuahua, Dachshund (perro salchicha), Shih Tzu y Maltés. María Lourdes Velarde recomienda acudir al médico veterinario si el perro presenta alguno de los siguientes síntomas: cansancio excesivo (deja de correr, caminar o jugar como antes), tos seca persistente (especialmente durante la noche), jadeo o respiración acelerada incluso en reposo, encías blancas o lengua azulada o morada (señal de menor oxigenación) y desmayos o síncopes, sobre todo después de actividad física o estrés. La especialista advierte que los desmayos constituyen una emergencia veterinaria y requieren atención inmediata. El diagnóstico de la insuficiencia cardíaca incluye evaluación clínica mediante auscultación, radiografías de tórax, ecocardiografías y análisis de sangre que miden biomarcadores cardíacos. Velarde enfatiza que una tenencia responsable implica realizar controles médicos periódicos y no esperar a que aparezcan signos graves. “Los controles regulares y el diagnóstico temprano son lo que realmente hace la diferencia en la vida de los animales”, concluyó.

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