La Organización Meteorológica Mundial (OMM) alertó que el fenómeno de El Niño ya se ha establecido en el océano Pacífico tropical y que se intensificará rápidamente durante el periodo julio - septiembre, incrementando el riesgo de olas de calor, sequías, lluvias intensas y otros eventos meteorológicos extremos en distintas partes del mundo.
En su actualización climática estacional global publicada el 3 de julio, el organismo de las Naciones Unidas informó que los modelos de predicción coinciden en que El Niño evolucionará hacia un episodio fuerte entre julio y septiembre de 2026, alcanzando anomalías superiores a los 2 °C en la temperatura superficial del mar en el Pacífico ecuatorial central y oriental. La OMM destacó que existe una notable concordancia entre los principales modelos climáticos internacionales, lo que otorga una elevada confianza a las proyecciones para los próximos meses.
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, afirmó que las condiciones actuales confirman lo anticipado por los pronósticos del organismo. “Las condiciones de El Niño ya están presentes y se prevé que se intensifiquen rápidamente hasta convertirse en un fenómeno fuerte. Esto aumentará las probabilidades de sequía y lluvias torrenciales, así como el riesgo de olas de calor terrestres y marinas en muchas regiones del mundo”, subrayó.
Según el organismo, El Niño continuará fortaleciéndose durante el otoño del hemisferio norte y extenderá su influencia sobre numerosos continentes, mientras que el océano Atlántico ecuatorial también permanecerá con temperaturas superiores a lo normal.
La actualización climática de la OMM también considera otros factores que influyen en el clima global, como el Dipolo del Océano Índico y las condiciones del Atlántico tropical. El organismo recordó que El Niño, que suele presentarse cada dos a siete años con una duración de nueve a doce meses, es una de las principales fuentes de variabilidad climática del planeta. Aunque sus efectos varían según su intensidad y la interacción con otros sistemas, históricamente ha estado asociado con fenómenos extremos como sequías prolongadas, lluvias intensas, inundaciones, incendios forestales y olas de calor.
La OMM aclaró que no utiliza el término “super El Niño” en sus comunicaciones oficiales, ya que su clasificación solo distingue eventos débiles, moderados, fuertes y muy fuertes. Para el periodo julio-setiembre de 2026, el pronóstico muestra una probabilidad muy alta de temperaturas superiores al promedio en la mayor parte de las zonas terrestres entre los 60° de latitud norte y sur, donde se concentra prácticamente toda la población mundial. En el océano Pacífico ecuatorial oriental, las probabilidades de que la temperatura superficial del mar permanezca por encima de lo normal superan el 80 %. También se prevén anomalías cálidas en el océano Índico y el Atlántico tropical.
Respecto a las precipitaciones, la OMM anticipa un patrón característico de un evento fuerte de El Niño. El riesgo de fenómenos extremos aumentará, y las temperaturas por encima de lo normal se registrarán en la mayor parte del planeta, lo que eleva la alerta ante olas de calor, sequías y lluvias intensas.
La OMM ha intensificado la coordinación internacional para fortalecer los sistemas de alerta temprana y apoyar a los gobiernos en la adopción de medidas preventivas ante el escenario climático que se avecina. La organización proporciona información climática periódica al sistema de las Naciones Unidas, organismos humanitarios y sectores especialmente vulnerables como la agricultura, la gestión de recursos hídricos y la salud pública. Además, desarrolla seminarios técnicos y acciones de cooperación regional para mejorar la preparación frente a los impactos del fenómeno.
En cuanto al pronóstico, se espera un incremento de las lluvias en el Pacífico ecuatorial central y oriental, mientras que habrá mayores probabilidades de déficit de precipitaciones en el subcontinente indio, gran parte de Australia y sectores del océano Índico tropical. También se prevén menos lluvias en algunas zonas de Centroamérica, el Caribe y el noroeste de Sudamérica, mientras que regiones del suroeste de Estados Unidos registrarían condiciones más húmedas de lo habitual. En África ecuatorial se proyecta un marcado contraste: lluvias superiores a lo normal en el norte del golfo de Guinea y precipitaciones por debajo del promedio en el Cuerno de África.
La OMM subrayó que los pronósticos estacionales y los sistemas de alerta temprana constituyen herramientas fundamentales para reducir los riesgos, proteger vidas humanas y minimizar las pérdidas económicas que pueden ocasionar los eventos climáticos extremos asociados con El Niño.
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