Entre enero y agosto, las importaciones peruanas retrocedieron 13.8% respecto al mismo periodo del año pasado, según el último reporte del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP). Solo en agosto, la caída interanual fue de 14.3%, impulsada principalmente por el desplome en la compra de insumos (-26.4%) y bienes de capital (-1%).

Pese a este panorama general, el rubro de bienes de consumo duradero se mantiene como el más resiliente: creció 7.8% en los primeros ocho meses del año. Dentro de ese segmento, las importaciones de automóviles destacan con un incremento de 14.2% en el mismo período. Isaac Foinquinos, economista senior de Macroconsult, lo explica así: “Autos es un mercado particular este año. Se está comportando así porque en el 2021 y 2022 la oferta estaba muy escasa por los problemas de abastecimiento en las cadenas logísticas. Como esto ya se normalizó, las personas que iban a comprar autos en el 2022 recién lo están haciendo en el 2023″.

En contraste, las importaciones de bienes de consumo no duradero se contrajeron 1% entre enero y agosto frente al mismo lapso de 2022, y solo en agosto registraron una baja interanual de 4.7%. Estos resultados reflejan que el consumo privado, aunque cerraría el año en positivo, se mantendrá débil, según proyectan diversos analistas. El BCRP estima que el consumo privado crecería apenas 1.2% este año, muy por debajo de los ritmos superiores al 3% registrados en años anteriores.

La importación de bienes de capital, un indicador adelantado de la inversión privada, muestra resultados poco alentadores. Según información del BCRP, estas importaciones cayeron 1% en agosto y acumulan un retroceso de 5.3% a ese mes. Los rubros más afectados, de acuerdo con datos del INEI, son los relacionados al sector agrícola, con una caída de 15.6% entre enero y agosto. También retroceden las importaciones para la industria (-4.2%) y materiales de construcción (-7.9%) en los primeros ocho meses del año. Este comportamiento no sorprende, puesto que la agricultura, manufactura y construcción son tres de los sectores más golpeados en el 2023.

En contraste, el consumo privado podría resistir. Foinquinos señala que “el consumo sí terminará el año en positivo, a diferencia de la inversión privada y el producto bruto interno (PBI). El próximo año, el factor que va a contribuir a que el consumo privado resista es la menor tasa de inflación, que debería cerrar alrededor de 2.5%”. Cabe recordar que, a agosto de 2022, las importaciones de bienes de consumo ya acumulaban un crecimiento de 8.4%, mientras que en el mismo periodo de 2023 el crecimiento es de solo 2.6%.

Rafael Zacnich, gerente de estudios económicos de ComexPerú, señala que las importaciones “vienen cayendo al mismo ritmo todos los meses, es un espejo de cómo se está comportando tanto la inversión como las expectativas de los empresarios”. En esa línea, el especialista añade: “Se notan los menores niveles de inversión. La coyuntura en la que se encuentra el sector agrícola hoy hace que se posterguen las decisiones de compra de tecnología, herramientas y maquinaria”.

Como reportó Gestión, el impacto diferido de la crisis de fertilizantes del 2022, sumado al ciclón Yaku a comienzos de año y la elevación de temperaturas por el fenómeno de El Niño, plantean un escenario para el 2023 en el que la agricultura tendría su peor desempeño en 26 años.

En paralelo, el conflicto entre Israel y Hamas también genera preocupación. Aunque el intercambio comercial entre Perú e Israel es reducido —las exportaciones peruanas a ese país en 2022 representaron el 0.03% del total y las importaciones desde Israel el 0.11%—, el escalamiento del conflicto tiene potenciales consecuencias negativas para el comercio exterior. De hecho, ya se registran caídas. Gabriel Arrieta, jefe de estudios económicos e inteligencia comercial del Centro de Investigación de Economía y Negocios Globales de ADEX, detalla: “Entre enero y agosto, hemos exportado US$ 7.7 millones a Israel, una caída del 34.3% frente al mismo periodo en el 2022”.

El zinc encabeza la lista de exportaciones peruanas hacia Israel, con una participación del 20%. “También se exportan frutas congeladas, quinua, jugo de limón, semillas de tomate y mango”, detalla Arrieta. En contraparte, los principales productos que Perú importa desde ese país están vinculados a tecnología agrícola, como aspersores y tuberías por goteo. Sin embargo, más allá del comercio bilateral, el verdadero riesgo económico de una escalada bélica estaría en el encarecimiento del petróleo. “Esto se podría trasladar a la inflación, no solo por el precio mismo de la energía, sino también porque se encarece el transporte de los principales productos”, advierte el especialista. Luciana Flores x-twitter linkedin Bachiller en Economía y Negocios Internacionales de la Universidad ESAN y especialista en Sostenibilidad por la Pacífico Business School. Fue analista de Sectores y Empresas y del Content Lab de Semana Económica. Actualmente es redactora senior de economía en Gestión.

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