La importación de bienes de capital, uno de los indicadores que anticipa el comportamiento de la inversión privada, acumuló hasta noviembre de 2023 un total de US$ 12,474 millones, según datos de la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (Sunat). Esta cifra representó una caída de 2% frente al mismo periodo de 2022, lo que supone una “mejora” si se compara con el retroceso de 3.2% registrado a octubre del mismo año.

Pese a que el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) anticipó en su último reporte de inflación de diciembre que la importación de bienes de capital crecería en el cuarto trimestre de 2023 —como prevención ante los posibles daños del Niño costero que se sentirían a inicios de 2024—, desde la Asociación de Exportadores (ADEX) dudan de que esa tendencia se haya revertido en el último tramo del año pasado. “El cierre de bienes de capital en 2023 difícilmente sería positivo. Los estimados sobre la economía, especialmente en inversión privada, son negativos. Esto incluye a la importación de bienes de capital, que son básicamente maquinaria especializada para minería, por ejemplo”, señaló Edgar Vásquez, director del Centro de Investigación de Economía y Negocios Globales de ADEX (CIEN-ADEX), a Gestión.

La misma perspectiva comparten desde Macroconsult. “A pesar de todo, pensamos que seguirá cayendo. Cerraría así el 2023 porque la inversión general no levanta”, acotó Isaac Foinquinos, economista senior de la consultora.

En Macroconsult prevén que la importación de bienes de capital crezca 4% en términos nominales durante 2024, aunque Foinquinos aclara que este resultado sería más un “rebote” que un impulso sólido. El analista señala que, dentro de este rubro, los bienes destinados a la industria tienen el mayor peso y “este año tendrían uno de los mayores rebotes, alrededor de 3.3%”. En contraste, los materiales de construcción —que cayeron más de 20% en 2023— “esperamos que se estabilicen este año, es decir, una tasa de 0%”, agrega.

Pese al magro desempeño del año pasado, el director del CIEN-ADEX, Vásquez, destaca que las inversiones vinculadas al Puerto de Chancay serán determinantes en la evolución de estas compras externas. “Lógicamente implica importación de maquinaria porque empezarán a llegar las grúas para su operación, lo que será relevante para su posible crecimiento”, explica. A esto se suma “el destrabe de otros proyectos y el avance de obras como la ampliación del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez”, comenta.

Justamente, Foinquinos recuerda que en 2023 las importaciones de bienes de capital para transportes registraron el mayor crecimiento. “Si bien junto al agro no pesan mucho, fueron las de mejor desempeño justamente por el Puerto de Chancay con un 3%. Este año deberían repetir esa tasa”, augura el analista.

Para el también exministro de Comercio Exterior y Turismo, la clave está en que las expectativas de confianza empresarial continúen recuperándose. “Hay alta probabilidad de tener cifras positivas, pero depende de las señales de recuperación. El asunto no es si se crece, sino su magnitud. No genera tranquilidad tener un PBI que avanza menos de 4%”, agrega Vásquez.

Desde el punto de vista arancelario, el especialista señala que no hay limitaciones que compliquen hoy la importación de bienes de capital, más allá de la mejora de los procesos. “Los aranceles para estas operaciones son en su mayoría cero. No hay un efecto ahí, ya que afecta a bienes de lujo, que no mueven la aguja. Lo que siempre se puede mejorar son los tiempos de descarga para buques y la inspección para que la nacionalización de los bienes sea competitiva y no genere sobrecostos”, refiere.

Leer artículo completo en gestion.pe →