Los sismos pueden ocurrir en cualquier momento y, además del impacto del movimiento, dejan como consecuencia personas con golpes, heridas, fracturas o hemorragias. Por ello, conocer algunas técnicas básicas de primeros auxilios puede marcar la diferencia mientras llegan los equipos de emergencia.

Jorge Pareja, médico del Servicio de Emergencia del Hospital Octavio Mongrut de EsSalud, explicó que las lesiones más frecuentes después de un terremoto son las fracturas, heridas, contusiones y golpes ocasionados por la caída de objetos o estructuras. Ante este escenario, recomendó que todas las familias estén preparadas con una mochila de emergencia y conozcan las medidas básicas para brindar ayuda de forma segura.

Uno de los elementos indispensables es contar con una mochila de emergencia que incluya gasas, algodón, vendas y medicamentos de uso permanente. También es importante tener agua potable, alimentos no perecibles como conservas de atún, una linterna con pilas, un silbato, una radio portátil, frazadas y otros artículos que permitan afrontar las primeras 24 o 48 horas tras una emergencia, tiempo en el que podría demorarse la ayuda especializada.

El especialista subrayó que, en caso de sismos, es indispensable mantener la calma y contar con una mochila de emergencia. Tener estos insumos a la mano permite actuar con rapidez ante lesiones como fracturas, heridas abiertas o hemorragias, que son las más comunes tras el colapso de estructuras o la caída de objetos.

Sepa que hacer en caso de sismo en Perú. El especialista subrayó que la prevención es la herramienta más eficaz ante un sismo. “La mejor forma de enfrentar un terremoto es estar preparados antes de que ocurra”, señaló, al tiempo que recomendó contar con una mochila de emergencia, conocer nociones básicas de primeros auxilios y mantener la calma, acciones que pueden salvar vidas cuando cada minuto cuenta. En ese sentido, recordó que las personas con enfermedades crónicas como hipertensión o diabetes deben incluir sus medicamentos en dicha mochila para no interrumpir su tratamiento si quedan aisladas tras el movimiento telúrico. En cuanto a la atención de heridas, el médico indicó que ante una hemorragia lo primordial es “ejercer presión directa sobre la herida utilizando una gasa limpia durante al menos 10 minutos”. Si la gasa se empapa de sangre, precisó que no debe retirarse, sino “colocar otra encima y continuar presionando hasta controlar el sangrado”. Si se sospecha de una fractura, advirtió que nunca se debe intentar acomodar el hueso; lo correcto es inmovilizar la extremidad afectada con elementos como un cartón, envolverla con vendas y esperar la llegada de bomberos o personal especializado, que cuenta con el equipo adecuado para trasladar al paciente sin agravar la lesión. Más allá de la atención física, el especialista destacó la importancia del apoyo emocional. Mantener la calma, hablar con tranquilidad y transmitir confianza a la persona herida ayuda a reducir el pánico mientras llegan los rescatistas. Frases como “Estamos aquí para ayudarte” o “Los equipos de emergencia ya vienen en camino” pueden contribuir a disminuir la ansiedad de la víctima.

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