El gobierno griego ha puesto en marcha un programa piloto de 1,5 millones de euros para combatir la expansión del pez globo tóxico (Lagocephalus sceleratus), una especie invasora procedente del océano Índico que avanza por el mar Mediterráneo debido al calentamiento de las aguas. La iniciativa incentiva a los pescadores a capturar este animal: recibirán 5,33 euros por cada kilogramo que entreguen, además de subvenciones adicionales para el combustible.

El gobierno griego pagará 5 euros por cada kilogramo del pez globo del Mediterráneo. Foto: AFP

El peligro de esta especie no se limita a su toxicidad. Posee mandíbulas extremadamente fuertes, capaces de roer madera, hueso e incluso objetos metálicos, y sus grandes dientes frontales representan un riesgo directo para los pescadores. Además, su carne y órganos internos contienen tetrodotoxina, una neurotoxina que puede ser mortal en humanos. El animal también rompe las redes de pesca y compite con las especies autóctonas por el alimento, desplazándolas de su hábitat natural.

La especie invasora se propaga con rapidez por el Mediterráneo, ya que no tiene depredadores naturales. Foto: Anadolu

La especie invasora se propaga con rapidez por el Mediterráneo, ya que no tiene depredadores naturales. Foto: Anadolu

Restos de una red atacada por un pez globo frente a las costas de Creta. Foto: AFP

Restos de una red atacada por un pez globo frente a las costas de Creta. Foto: AFP

En Grecia, casi 16.000 personas dependen de la pesca, y la irrupción de este pez invasor está convirtiendo el problema en una cuestión económica urgente. Los pescadores de los alrededores de la isla de Milos, que llevan décadas capturando dorada, mero y calamar en las Cícladas, reportan que sus capturas han disminuido entre un 30% y un 40% en apenas unos años. La especie se alimenta tanto de peces adultos como de crías, lo que añade presión sobre ecosistemas marinos ya vulnerables.

Además del impacto ecológico y económico, el pez representa un peligro directo para las personas. Es conocido por sus afilados dientes y su feroz fuerza de mordida, capaz de arrancar dedos de las manos o de los pies de bañistas. Ya se han reportado casos cerca de Atenas, donde varias personas resultaron lesionadas por ataques no provocados. Su neurotoxina puede causar insuficiencia cardíaca y pulmonar, por lo que no es apto para el consumo humano.

“Hubo un par de casos de personas que han perdido un dedo de la mano o del pie. Dicho esto, son incidentes raros. Es más probable encontrarse con un tiburón. Si practicas esnórquel, puede que ni siquiera veas peces globo. Hemos encontrado restos de redes de pesca y anzuelos en sus estómagos”, afirma la investigadora Nota Peristeraki del Centro Helénico de Investigación Marina. “Si ve que este pez se acerca, debe evitarlo a toda costa. Se han producido algunos ataques cuando la gente ha intentado alimentar o tocar al pez”, advirtió.

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