En medio de las urgencias de un país desgobernado, el gobierno de Keiko Fujimori enfrenta como primer paso contundente y vital la conformación de su Gabinete. En ese escenario, ha resurgido la idea de un grupo ministerial de ancha base, convocante, que disipe la dispersión y el enfrentamiento generado por la segunda vuelta.
Una encuesta virtual reciente de Correo preguntó si ese Gabinete debería ser de “ancha base”, pero excluyendo a los caviares. Los resultados fueron contundentes: de 1 337 votantes, un 66,1% respondió que “sí”. La consulta generó reacción de Rosa María Palacios, quien dice no ser caviar pero se siente aludida. Ella calificó la pregunta de “ridícula” y argumentó que Fujimori sí necesitará a los caviares para obtener apoyo político en las dos cámaras del Legislativo, es decir, para apelar al cuoteo de poder y al toma y daca que tanto se ha criticado.
No obstante, la verdad absoluta es que el gobierno de Fuerza Popular no necesita de los caviares. Lo que necesita es, precisamente, mostrar la diferencia entre una corriente política que abusa del análisis y la evaluación, que presume de su intelectualidad y de su superioridad moral, pero que fracasa ostensiblemente en todos los actos de gestión ejecutiva que se le encargan. Su aporte al desarrollo del país es virtualmente nulo.
Lo urgente es convocar a técnicos y profesionales competentes, ejecutivos, con una eficiencia medible y con conocimiento de lo que se debe cambiar para agilizar la gestión de un Estado que sirva al ciudadano. Será una tarea titánica cuyo primer paso será incluir a una tecnocracia competitiva, que ejecute, y excluir a los eternos consultores de papel y a los expertos en la vaguedad y lo etéreo.
Comentarios 0
Súmate a la conversación
Tu comentario es anónimo, pero para evitar bots necesitamos que te registres. Es gratis y toma 30 segundos.
Crear cuenta para comentar Ya tengo cuenta