En el muelle de Chorrillos, en Lima, los pescadores artesanales enfrentan una de las temporadas más duras de los últimos años debido al calentamiento anómalo del mar peruano, impulsado por el fenómeno de El Niño. El alza en la temperatura del agua obliga a diversas especies a migrar hacia zonas más frías y profundas, lo que ha reducido drásticamente las capturas y golpeado los ingresos de quienes dependen de la faena diaria.

Según testimonios de los pescadores a Latina Noticias, pasan hasta 12 horas en el mar para que, al final del día, las redes regresen casi vacías, apenas con algunos pejerreyes y cachemas. Esta alarmante escasez no solo afecta sus ingresos diarios, sino que ni siquiera les permite cubrir los costos de combustible y operación de cada jornada de pesca. A esto se suma el aumento de lobos marinos y la falta de carnada necesaria, que elevan los costos y añaden más complicaciones para los pescadores, que ven reducidos sus ingresos diarios.

Los pescadores explican que el aumento de la temperatura del agua ha cambiado el comportamiento habitual de las especies marinas.

“No tenemos para comer”, relatan los afectados, reflejando una crisis que se agrava con cada salida al mar. El fenómeno de El Niño, que también pone en riesgo a más de 9,3 millones de peruanos por lluvias y ha provocado la muerte de pelícanos y gaviotas en Pisco, sigue alterando el comportamiento habitual de las especies marinas en la costa peruana.

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“Mire este es la pesca de toda la noche, desde ayer (que salí) a las 6:00 p.m. de la tarde. Solo una doce de pejerrey y una docena y media de cachemita. Hemos estado 12 horas”, señaló uno de los trabajadores de Chorrillos, evidenciando la drástica reducción de capturas que enfrentan por el fenómeno de El Niño. El aumento de la temperatura del agua ha alterado el comportamiento de las especies marinas: peces más grandes como la sierra se desplazan hacia la costa y devoran a los ejemplares pequeños, mientras que otras especies del norte modifican el equilibrio habitual. Como resultado, la pesca tradicional registra un descenso considerable frente a temporadas anteriores.

Pescadores de Chorrillos sufren afectación por el fenómeno de El Niño y reportan drástica reducción de especies

A esta crisis se suma la presencia de lobos marinos que llegan desde las islas Palomino en busca de alimento. Los trabajadores señalaron que estos animales permanecen cerca de la orilla y dificultan el lanzamiento de las redes, lo que los obliga a competir por una cantidad cada vez menor de peces. “Lobos marinos vienen de la isla Palomino a pelearse con los pescadores. No dejan tirar las redes. No tenemos nada de comer”, afirmó otro pescador.

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La poca pesca tras 12 horas de faena en el mar.

Frente a la reducción de capturas, algunos pescadores optan por realizar dobles jornadas para incrementar sus posibilidades de obtener ingresos, aunque en muchos casos los resultados siguen siendo insuficientes.

La escasez de anchoveta y carnada ha elevado los costos de la pesca artesanal en Chorrillos, agravando la crisis. El muymuy, carnada habitual, ha desaparecido de las playas cercanas, por lo que los pescadores deben viajar hasta Chilca, Mala o Chincha para obtenerlo, lo que incrementa los gastos y riesgos. La menor disponibilidad de anchoveta afecta toda la cadena: los trabajadores dependen de pocas especies para comercializar y los ingresos diarios han caído drásticamente, a veces sin superar los 20 o 30 soles, o incluso sin ganancias en algunas jornadas. “Tenemos como un mes que no ganamos ni S/50. Con esto que hemos sacado solo vamos a ganar solo S/10”, explicó uno de ellos. La crisis no solo reduce las capturas, sino que encarece cada salida al mar, dejando a los pescadores en una situación límite donde ni siquiera cubren sus necesidades básicas.

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