“Va de la mano de un trabajo constante, la preocupación por los detalles y, sobre todo, con la capacidad de reinventarse y remodelarse”, afirma Koky Bonilla, líder de Afrodisíaco, al explicar cómo su banda mantiene más de 25 años de vigencia en la escena musical. El cantautor, que junto a su grupo se presentará el 18 y 19 de julio en Peruanazo Fest, en la explanada del Estadio San Marcos, asegura que esa permanencia no es casual: “En el caso de la banda, nuestra vigencia no es algo gratuito; es el resultado de mucho esfuerzo y de estar proponiendo cosas nuevas de manera permanente”.
Consultado sobre si los nuevos artistas carecen de esa conciencia del trabajo duro, Bonilla responde: “Es muy cierto. Existe un ambiente de lanzamientos y contenido constante que es tan abrumador y variable que a la gente ahora le cuesta concentrarse en algo que realmente le pueda gustar. Actualmente, tenemos que esforzarnos el triple o cuatro veces más que antes para lograr que el público nos preste atención”.
Frente a la pregunta de si hoy es más fácil o más difícil hacerse conocido con el acceso a plataformas y redes, el músico sostiene: “Me parece que ahora tiene un grado de dificultad mayor precisamente por lo que mencionas: hay un exceso y una cantidad enorme de propuestas. Para que algo llame la atención entre tantas opciones, tiene que ser algo muy efectivo. Al final, como siempre ha sido, el público es quien decide”.
El cantante sostiene que su proceso creativo esencial sigue siendo el mismo: “con guitarra en mano y una hoja de papel en blanco”. No obstante, reconoce que no le da la espalda a la tecnología y recurre a la Inteligencia Artificial (IA) para facilitar cuestiones de tiempo y búsqueda de información que antes demandaba horas en libros. Sobre el riesgo de que la IA le quite esencia al trabajo artístico, Bonilla responde que “va de la mano”. Explica que si él no le propone a una IA una buena canción, la herramienta no hará todo el trabajo por sí sola. La considera una herramienta excelente para optimizar el trabajo en cualquier campo, no solo en la música. “Sería tonto o absurdo darle la espalda; tenemos que ‘subirnos al carro’ del progreso, pero tratando de ser siempre lo más honestos posible con nuestra propuesta”, afirma.
En cuanto al equilibrio entre viralidad y calidad musical, el artista señala que hay de todo. Grandes figuras como Shakira, Rosalía, Luis Fonsi o Diego Torres han recurrido a plataformas como TikTok para difundir sus propuestas. Lo ideal, dice, es que vaya de la mano: proponer algo bueno y usar las herramientas disponibles. No obstante, admite que existe un factor de azar donde algunos aciertan y otros no.
Entre el 2004 y el 2005, Afrodisíaco atravesó una crisis muy fuerte. Koky Bonilla recuerda que desde el 2000 venían tocando de forma acelerada, sin querer parar para aprovechar el momento al máximo. Esa intensidad le pasó la factura: a finales de 2004 sufrió un accidente de auto por cansancio. “Casi no la cuento; mi carro quedó destrozado”, confiesa. Ese hecho lo obligó a replantearse todo. Decidió parar casi todo el 2005 y regresó en 2006 con un disco titulado “Nada está perdido”. Ese álbum marcó su etapa más como autor; la canción que le da nombre al disco habla precisamente de ese proceso que vivió y hoy la gente la pide mucho. El accidente, dice, lo volvió “una persona más centrada y enfocada en lo que quería y en lo que no”.
Al hablar de los inicios, Bonilla asegura que nunca imaginó que Afrodisíaco duraría tanto tiempo. “La verdad es que fue el azar; nunca se pensó lo que iba a suceder”, afirma. El grupo se formó para tocar en fiestas, matrimonios y quinceañeros. Ese trabajo les dio la base económica para sacar adelante sus grabaciones, como el primer disco “Vasos y Besos”, que incluía “Date la vuelta”, “Bésame” y “Corazón herido”. Con esos temas recorrieron casi todo el país por cuatro años.
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