La caducidad del contrato de concesión de Rutas de Lima (RDL) podría dejar a la Municipalidad Metropolitana de Lima (MML) una deuda de S/ 1,500 millones. Según fuentes del sector consultadas por Gestión, tras la liquidación de la empresa y su salida de las vías, el cumplimiento de esa obligación habría pasado a manos de la comuna. “El contrato de concesión obliga a la MML a asumir esta deuda si es que se caduca el contrato”, alertaron las mismas voces, información que este diario constató con la documentación del proceso.
Para entender el origen de la deuda hay que remontarse al 2014. Ese año, Rutas de Lima emitió bonos por S/ 1,500 millones, en los que participaron las principales AFP y compañías de seguros. El objetivo era financiar la construcción de más de 60 obras obligatorias, mientras que la operación y mantenimiento se cubría con el cobro de peajes. Las fuentes señalaron que la empresa cumplió con el pago de intereses durante todos estos años, pero el capital quedó pendiente.
El 3 de diciembre del año pasado, RDL cesó sus operaciones y, días después, la MML notificó la terminación anticipada del contrato de concesión. La empresa ya había entrado en liquidación después de que la comuna le limitara el cobro de los peajes. Un mes antes, en noviembre, la propia firma había advertido: “La compañía se encuentra en una situación crítica como consecuencia de las acciones de distintas entidades del Estado peruano, incluida la propia MML, la cual ha actuado pública y reiteradamente para lograr que RDL sea privada de todas sus fuentes de ingreso, llegando incluso a solicitar la administración anticipada de la concesión".
Contrato y dictamen analizados
El contrato de concesión entre Rutas de Lima y la Municipalidad Metropolitana de Lima (MML), revisado por este diario, establece en su cláusula 17.16 que, en caso de caducidad, “no existirá obligación de ningún tipo de parte del concesionario para con los usuarios”. No obstante, el mismo artículo precisa que “cualquiera que sean las cláusulas de caducidad, los acreedores permitidos tendrán el derecho de cobrar el saldo de la deuda aún no amortizado”. Para ello, “el concedente sustituirá al concesionario en todos los derechos sobre el fideicomiso de recaudación, así como las obligaciones únicamente vinculadas al pago de endeudamiento garantizado permitido de la concesión”.
En noviembre del año pasado, antes de que el contrato caducara, Rutas de Lima emitió un comunicado en el que aseguró haber pagado más de S/ 1,200 millones en intereses, según coincidieron las fuentes consultadas. Ya con el contrato caduco, en diciembre de 2025, el dictamen N° 231-2025-MML/CMAL de la MML abordó la supervivencia de obligaciones y la responsabilidad patrimonial tras la caducidad. Dicho dictamen hace referencia justamente a la cláusula 17.16 del contrato. “De conformidad con la cláusula 17.16 del contrato de concesión, modificada por la adenda de bancabilidad, la caducidad del título habilitante no extingue las obligaciones financieras frente a terceros. En virtud de dicha estipulación, el concedente asume la obligación de endeudamiento garantizado permitido”, se explica en el documento.
A esto se suma que Rutas de Lima y la Municipalidad Metropolitana de Lima (MML) están inmersos en procesos arbitrales. El año pasado, Brookfield llevó al Perú ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (CIADI) por esta concesión. Fue el 27 de marzo de ese año que el Secretario General en funciones del CIADI registró una solicitud para iniciar los procedimientos de arbitraje. La información más reciente del caso indica que, el 15 de septiembre de 2025, Zachary Douglas, de nacionalidad suiza y australiana, aceptó ser árbitro en el proceso tras su nombramiento por el demandado. Este es el último hecho conocido hasta ahora.
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